sábado 24 de agosto de 2019 - Edición Nº2159
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Teléfono para Asuntos Internos: un periodista platense contó como fue maltratado por miembros de la Policía Científica

Intentó cubrir un accidente en 13 y 46, protagonizado por un policía. Apenas se acercó a prudencial distancia, los de la Científica reaccionaron con gritos y amenazas de meterlo preso. "Rajá de acá, no saqués fotos".


El protagonista del extraño episodio fue el periodista Nicolás Harispe, de la agencia de Noticias Inflo Blanco Sobre Negro.

Este es un relato:

"Un mensaje de un conductor que se desplazaba por la zona al whatsapp de Info BLANCO SOBRE NEGRO(221 508 4810) advirtió a este portal en horas de la noche sobre un choque entre una moto manejada por un policía y un auto particular.

Según los vecinos el miembro de la bonaerense había cruzado un semáforo en rojo y por esa razón los peritos que se acercaron al lugar se mostraban “muy alterados”.

Este portal se acercó a la esquina de 13 y 46, donde ocurrió la colisión. Fue inmediatamente recibido gritos para que nos retiremos del lugar y con amenazas: “¿Querés ir en cana?”, preguntó con sorna un policía.

La ciudad estaba desierta, la noche del domingo, helada, y las esquinas cercanas habían sido cerradas al tránsito por personal de Control Urbano.

Cuando desde la vereda quisimos tomar una foto se abalanzó sobre este cronista un oficial de gran porte que estalló y comenzó a pedir desencajadamente nuestra credencial de prensa. Una vez entregada, observó que estaba siendo vista su identificación (queríamos saber quién era, pera eso están sus nombre escritos en los uniformes) y se puso más violento, aunque sólo gritaba y deslizaba que nuestro diálogo iba a terminar muy mal en alguna comisaría.

Entre tanto desatino y verborragia, se podía ver un arma larga tirada en el piso que estaba siendo descargada. En ese momento este cronista fue rodeado por unos tres o cuatro miembros de la Policía Científica, que intentaban alejarlo del lugar.

“Esperá a que nos vayamos para tomar fotos”, decía con sorna un policía petiso y gordo. No lo pudimos identificar, como a ninguno de los otros agentes, debido al grado de tensión con el que nos recibieron, y que aumentaba a cada segundo.

En tanto, aproximadamente diez uniformados rodeaban el arma que se le había caído al policía motorizado, peritaban y se movían de un lado a otro con signos de alto nerviosismo. Extraño nerviosismo.

Ni la credencial de prensa, ni el DNI del periodista de info BLANCO SOBRE NEGRO lograron calmar a los crispados agentes, que estaban extremadamente exaltados. Uno, en particular, intentaba distraer, otro gritaba, otro hacía bromas pesadas y agresivas, en tono de malevo callejero.

Al minuto de nuestra llegada al lugar podía verse al más agresivo de todo el grupo vaciando el arma larga, a menos de dos metros del auto que habría sido embestido por quien manejaba la moto.

Adentro del coche miraba en silencio una señora mayor, paralizada por el espectáculo que brindaba la banda de peritos. Nunca antes este cronista había sido maltratado por la bonaerense, todo lo contrario.

“Rajá de acá”, “subite a la vereda”, “no saques foto”, “volá” y ese tipo de instrucciones salían como tirosde las bocas de los más violentos.

Explicamos que sólo queríamos saber cómo se encontraba el policía accidentado, y algún detalle del choque.

Ni siquiera consultamos sobre los resultados de las pericias ni mencionamos otra cosa que nuestra identidad. Pero los exaltados hombres del orden mostraban una agresividad nunca antes vista ni recibida por ningún cronista de este portal. Ni los barras bravas de los clubes platenses reaccionan así con la prensa.

“Es que parece que el que se mandó la cagada fue el milico que manejaba, eso los tiene locos, y además son muy agresivos, a nosotros también nos echaron a los gritos” comentó una vecina que observaba la escena desde media cuadra de distancia, y que se había acercado a solidarizarse por la reacción descontrolada de los uniformados.

Mientras dialogábamos con la mujer tomamos la imagen que acompaña esta nota y nos retiramos en silencio. Sería un buen aporte al derecho a que trabajemos con libertad, y una muestra de respeto por nuestra tarea, que en caso de que los responsables de la Policía Científica dieran a conocer algún parte incluyan las razones por las que el grupo de agentes se transformó en una barra. Sobre todo por el cuidadoso respeto con el que acostumbramos trabajar.

Después de todo, es nuestra tarea, era la calle, permanecíamos sobre la vereda, habíamos acreditado de qué medio somos, y no contribuyen las patoteadas policiales en una sociedad que necesita bajar sus altos niveles de violencia!".

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