miércoles 03 de junio de 2020 - Edición Nº2443
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El verano caliente de Kicillof con acuerdos trampa y default en puerta

*Por Jorge Joury.- Para la provincia de Buenos Aires, el principal distrito del país después del Estado nacional, corre tiempo de descuento en materia financiera. Sucede que entre el 19 y el 26 de enero se acumulan vencimientos de deuda por USD 571 millones y en la plaza financiera hay dudas de la capacidad de pago, ya que el gobierno nacional anunció que no le dará un salvataje con fondos del Tesoro


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Por:
Jorge Joury
  • Para la provincia de Buenos Aires, el principal distrito del país después del Estado nacional, corre tiempo de descuento en materia financiera. Sucede que entre el 19 y el 26 de enero se acumulan vencimientos de deuda por USD 571 millones y en la plaza financiera hay dudas de la capacidad de pago, ya que el gobierno nacional anunció que no le dará un salvataje con fondos del Tesoro. Ello hizo desplomar el valor de los títulos financieros en el mercado, ya que los bonistas temen el peligro de un default. A Axel Kicillof cuando fue ministro de Economía y luego legislador, le tocó vivir muchas situaciones límite. Pero la provincia de Buenos Aires es un monstruo grande que pisa fuerte. Y siempre depara sorpresas, aún para el más sagaz. Esta vez comenzó con la Ley Impositiva, donde la oposición le hizo morder a Axel Kicillof el polvo de la llanura bonaerense. Fue por ello que el gobernador descargó toda su furia a través de las redes sociales. Jugó fuerte y hasta arriegó su solidez política frente a las adversidad. No obstante, la realidad marca que a futuro deberá aprender a ser más astuto cuando mueva sus fichas en el tablero de ajedrez. Kicillof está convencido que el objetivo que alientan las fuerzas que responden a María Eugenia Vidal es desfinanciarlo y esmerilar en lo que se pueda su poder de fuego. Cree que el diablo puso la cola en las modificaciones que introdujo Juntos por el Cambio a la Ley Impositiva. Esta vez le tocaron el bolsillo de manera sensible. Por esa circunstancia, la provincia no recaudará unos 10 mil millones de pesos, cifra que le daría un poco de aire a las arcas bonaerenses que sólo durante enero deben afrontar compromisos por 567 millones de dólares y más de 13 mil millones de pesos.
    La provincia de Buenos Aires es la más complicada en materia de deuda, tanto por su stock como por sus vencimientos abultados en 2020 y porque la mayor parte de sus obligaciones son en divisa extranjera.Es un escenario delicado que pone a la Provincia al borde del default.
    Conocedora de las frágiles condiciones financieras que dejó en la ganchera, María Eugenia Vidal dispuso que su tropa exprima al máximo el toma y daca de cargos y beneficios económicos antes de convalidar la actualización impositiva que Kicillof necesitaba como agua para pagar las deudas.
    Por no contar con un jugador de buena cintura política y aún poco vaqueano en el cenagoso sistema político bonaerense, el gobernador pisó el palito y se empantanó con los acuerdos-trampa que le plantó la oposición. Uno de ellos fue, precisamente, acordar un armisticio para que la "tierra arrasada" de las finanzas bonaerenses no llegue al ámbito judicial. El gobernador dijo en público que no lo mueve un ánimo de "revancha" en su obligado vínculo con la gobernadora.Hay que tener en cuenta que ella es dueña del quórum en el senado provincial. No obstante, Kicillof igual ordenó hacer una auditoría sobre la situación del Estado bonaerense. La futura marcha de la convivencia política determinará si la jugada se transforma en expediente y desembarca en la Justicia.  
    UNA MAYORIA QUE SE HACE VALER
    Kicillof ahora sabe que el bloque de Juntos por el Cambio volverá a imponer su juego, mientras retenga la mayoría de 26 senadores sobre 20 del Frente de Todos. La Cámara alta es fundamental para la gobernabilidad de Kicillof. En ese ámbito se aprueban los pliegos de jueces, ministros de la Corte y funcionarios de la Constitución, como Tribunal de Cuentas, Tesorería y Fiscalía de Estado. Esa es la cámara que aprueba o reprueba los pliegos del director general de escuelas y la que juzga a los funcionarios ante un pedido de juicio político.
    No hay pedido de endeudamiento que pueda obtener Kicillof sin antes lograr consenso con este bloque, ni tampoco la aprobación del Presupuesto 2020. Son muchas las razones para decidirse a dejar de quejarse y comenzar a hurgar entre las diferencias que dejó la votación.
    De todas maneras, en Diputados legisladores de Cambio Federal pusieron blanco sobre negro acerca de los dineros con los que contará el Estado bonaerense a partir de los acuerdos a nivel nacional.
    Guillermo Bardón fue quien explicó que este año, por Ingresos Brutos, ingresarán 30 mil millones de pesos, tras la firma del Consenso Federal 2019, que suspende la reducción de las alícuotas de ese impuesto.
    Estimó que “van a ingresar adicional a la Provincia este año por el Consenso Fiscal 2019, que exime a la Provincia de reducir al 0,75% la alícuota máxima del impuesto de Sellos durante 2020, otros 10.000 millones de pesos".
    LA CALDERA DEL PRESUPUESTO 2020
    Hay quienes sostienen que a Kicillof le faltó un interlocutor de peso y con cintura política para negociar con la oposición y sacar mejor tajada para las desgastadas arcas bonaerenses.El gobernador aún no ha comprendido que la provincia de Buenos Aires es compleja. Un territorio enorme, diverso. Una burocracia asfixiante. Deudas nuevas y viejas. Una infraestructura obsoleta. Y seis millones de pobres que esperan en el Conurbano.
    La próxima negociación importante que tendrá que llevar adelante el gobernador con la oposición es la sanción del Presupuesto 2020. Es decir, cuánto dinero necesitará en los próximos meses para gestionar una provincia que está endeudada y cuál será el destino de cada peso. En esa discusión entrarán de lleno los intendentes, ansiosos por partidas que le permitan realizar obras en sus municipios. Empieza un empinado camino, en el que también entrará el permiso para endeudarse para hacerle frente a los compromisos financieros. Esa ley necesita ser aprobada por 2/3 de las Cámaras. En esta ocasión, el arte de la política estará en juego otra vez.
    El desafío que tiene por delante Kicillof es evitar que el intercambio con la oposición sea tan desgastante como el que pasó. Los dirigentes de Juntos por el Cambio le mostraron los dientes. Le marcaron los límites que están dispuestos a poner cuando no estén de acuerdo con los proyectos que mande. Esa relación será así en los próximos dos años, hasta que las elecciones legislativas le den al Gobernador la posibilidad de cambiar la conformación de las Cámaras. Tendrá que acordar para lograr que sus proyectos pasen el filtro parlamentario. En especial, en el Senado.
    LOS DESAFIOS QUE VIENEN
    La provincia es como un potro indómito que no da tregua. No recibe a los gobernadores con los brazos abiertos. Tampoco espera a que sus gobernantes se sumerjan despacito en fango de la política bonaerense, los manda de manera directa al pantano.
    Kicillof ha cerrado su primer mes en el poder con una agenda intensa y fuertes discusiones con la oposición. Después de consensuar con Cristina, el mandatario mostró su carta fuerte en el armado de un Gabinete donde se apostó a integrar a cuadros técnicos y jóvenes, junto a viejas caras de trayectoria en la política nacional. En esa dirección, a los intendentes peronistas les quedó un sabor amargo, ya que no encontraron un representante suyo en ese equipo. Apostaban a coronar con los ministerios de Obras Públicas y el de Seguridad, pero terminaron pataleando en el aire.
    El escenario financiero es el problema más importante con que se encontró Kicillof, con un Banco Provincia lleno de títulos y un IOMA con un agujero negro de más de 7.400 millones de pesos.
    La búsqueda de reactivar los principales centros productivos e incentivar el trabajo pone al mandatario en la necesidad de discutir con los grandes empresarios y el sector agropecuario.Pero estos últimos muestran un fuerte escepticismo  y ya se pintaron la cara para la confrontación en las rutas. La pelea a contrarreloj para discutir los plazos de la deuda provincial y la necesidad de fortalecer los ingresos de Provincia, colocan al Gobernador frente un fuerte desafío.
    LOS COMPROMISOS DE DEUDA
    A fines de este mes Kicillof tendrá que pagar vencimientos por 725 millones de dólares. Esa cifra forma parte de los U$S 2700 millones de deuda que Buenos Aires debe afrontar en 2020. El 85% de las acreencias son en moneda extranjera, y el grueso de los vencimientos, unos 2100 millones de dólares, se acumulan en el primer semestre.
    "El compromiso con el FMI es alcanzar un superávit de 1% del PBI para 2020" detalla un informe del Instituto de Trabajo y Economía (ITE), de la Fundación Germán Abdala. "Como vemos, aún sin política fiscal expansiva, la proyección marca un déficit de -1,6% del PBI. En consecuencia, habría que hacer sobre ese escenario neutro, un ajuste de 2,6% del PBI para alcanzar la meta" este año. En el contexto de crisis social que legó el macrismo, concluye ITE, "un ajuste de esa magnitud está muy lejos de ser políticamente posible".
    Apremiados por la deuda, sin embargo, los gobiernos de Alberto F. y de Kicillof parecen dispuestos a hacerlo, aunque de un modo poco habitual: transfiriendo el mayor peso del "ajuste" sobre los que más tienen. La imposición de nuevos esquemas tributarios progresivos, como la modificación de Bienes Personales en nación y el incremento del inmobiliario rural para grandes latifundios en provincia, son pasos en esa dirección. Gestos que muestran la "voluntad de pagar" la abultada cuenta que dejó el macrismo sin prorratear el costo a ricos y vulnerables por igual. El camino, sin embargo, debiera desembocar más temprano que tarde en una reestructuración de la deuda que condiciona y posterga el programa de fondo que necesita el país.
    Por estas horas, el fantasma del default sobrevuela la provincia de Buenos Aires. El ministro de Economía Martín Guzmán, aclaró que la Nación no estudia otorgar un auxilio financiero a la provincia de Buenos Aires para que pueda cumplir con un fuerte vencimiento de deuda previsto para fines de enero.
    “No estamos contemplando hacer un salvataje financiero por USD 250 millones el 26 de enero, que es el monto de vencimiento de capital que enfrenta la Provincia ese día”, sostuvo Guzmán. Esto ha provocado alarma en los mercados, lo cual hizo desplomar el valor de los bonos bonaerenses.
    Sin salvataje a la vista, hoy en los despachos de la gobernación se habla de "pasar el verano como se pueda, contra viento y marea". Es el plazo que Kicillof imagina que tendrá para surfear en un mar de precios, tarifas y salarios que esperan en la cola de la realidad bonaerense.

    *Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Para consultar su blogs, ir al sitio: Jorge Joury De Tapas    
     
     

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