domingo 12 de julio de 2020 - Edición Nº2482
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Se fue Juancho Garbarini, el platense creador del buggy Puelche y otro auto fantástico

Instaló en Gonnet la primera fábrica de autos que tuvo La Plata. Llegó a vender 1400 unidades hasta que lo cruzó el Rodrigazo. Una vida apasionante, un genio reconocido por Ferrari, Pininfarina y otros artistas del diseño automotriz.


A los 80 años falleció en nuestra ciudad Juan Garbarini, Juancho, para la enorme y variopinta cantidad de personas que en su La Plata querida, pero también en otros rincones del mundo, lo conocieron y disfrutaron de su amistad, su trato amable, sus inquietudes, sus proyectos y el vértigo de esa impronta suya de ir siempre para adelante, en la búsqueda, la creación y la pelea por hacer realidad los sueños. Juancho fue el creador del Puelche un auto deportivo emblemático que en los 70 dejó una marca en el corazón de los amantes de los fierros y que se convirtió en el primer vehículo diseñado y construído 100% en La Plata.

Fue un sueño loco que vio un esplendoroso amanecer a comienzo de los años 70 y que poco después quedó encerrado en la noche de un país de economía brutalmente inestable. Pero fue un sueño que Juancho y un grupo de queridos e incondicionales amigos hicieron realidad. Una realidad que todavía hoy rueda por las calles para asombro y deleite de los coleccionistas. Esa pasíón lo llevó a concebir otro automóvil legendario: el Iguana, un prototipo que asombró a la industria automotriz francesa a punto tal que su homologación para la fabricación en serie estuvo a un pestaneo de hacerse realidad. Siempre un paso adelante, siempre viendo que inventar. Un emprendedor contra viento y marea que también dejó su marca en el mundo de la gastronomía y el esparcimiento con sus Pancho Villa y Mapuches, siempre en la zona del Camino Centenario a la altura de Gonnet, su verdadera Patria Chica a la que volvió después de décadas de aventurarse en México donde redondeó otros éxitos comerciales y de aquellos que tenían que ver con la pasión por los autos. Durante sus años en México fue un virtual embajador que dio abrigo a numerosos argentinos y especialmente platenses en su Coffe West.

Y hasta fue actor, "haciendo de argentino", como contaba, en una telenovela que batió todos los récords históricos en la TV de ese país.

Supieron de él en Ferrari Maranello y fue estimado amigo de diseñadores legendarios como Pininfarina. La distancia nunca fue para él un freno para sentir el latido de sus afectos afectos, incluyendo a su querido Estudiantes. En 2014 decidió pegar la vuelta a su amado Gonnet. Y lejos de entregarse al descanso siguió proyectando, soñando despierto.

No hay medida si quiera para estimar el placer de una larga charla con Juancho ni mucho menos para calcular su generosidad y su afecto. Juancho Garbarini se queda para siempre en el amor de sus hijas y nietos como también en el de aquellos que siempre tendrán el mejor y más entrañable de los recuerdos.

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