domingo 22 de abril de 2018 - Edición Nº1670
Diario Full » PERIODISMO DE PERIODISTAS » 24 mar 2018

Rosario siempre estuvo cerca

Soldaditos narcos de El Mercadito amenazaron con balear a un periodista que cubría un tiroteo

No tenían más de 10 años. "Volá que te cagamos a tiros", le dijeron al periodista Nicolás Harispe del portal noticioso Blanco sobre Negro que cubría uno de los tantos tiroteos que se suceden en esa zona caliente de La Plata. ¡La nueva Gran Rosario?.


Un periodista platense contó su experiencia durante la última madrugada de tiroteos en el barrio El Mercadito, una zona cada vez más caliente y donde todo apunta a un escenario de actividad del narcomenudeo.

La nota:

Anoche las detonaciones se escuchaban a más de un kilómetro del lugar. Esta madrugada, a las 06.00 horas, hubo un corte en 520 esquina 1 protagonizado por vecinos que reclaman presencia del Estado. Sobre todo, de Gendarmería. Este cronista se acercó al lugar y cuando intentó tomar fotos fue amenazado por niños que no pasan los 10 años de edad. "Son soldaditos de los transas, nadie los contiene, ni la escuela", aseguró una vecina. Postales de un sector de La Plata que un entrevistado bautizó como "El futuro Gran Rosario".Cuando comenzaron las obras hidráulicas para canalizar el arroyo El Gato, los vecinos que vivían sobre las orillas de ese curso de agua fueron reubicados en un barrio que se emplazó súbitamente de espaldas a la ciudad, detrás de la vía del Ferrocarril Roca que une esta capital provincial con la Estación Constitución.

Hubo infinidad de dimes y diretes en torno de ese proceso de relocalización, que finalizó cuando el Estado ofreció a las familias mudarse a unas casitas de madera hasta que estuviese finalizado un nuevo barrio con viviendas de material.

Como suele pasar en nuestro país, los tiempos pautados se estiraron largamente. En ese proceso, despejaron los bordes del arroyo y más de un centenar de familias comenzaron a poblar el nuevo y pequeño conglomerado aislado (en un sector) por las vías, y en el límite sur hacia 520 por el Mercado.

Y el mientrastanto de la misera profunda, como se sabe, suele ser impredecible e inestable. Durante el último año, el sitio fue poblándose no sólo por los beneficiarios de las nuevas casitas, o sea los vecinos que vivían sobre el arroyo. De acuerdo a numerosos testimonios de gente que dialogó con Info BLANCOSOBRE NEGRO , el plan inicial, que ya era precario desde varios puntos de vista (urbanístico, básicamente), fue mutando hasta la situación actual, que, al decir de un tolosano de larga data, “está a punto de convertirse en una república libre” por la ausencia del Estado.

El barrio nuevo tiene una entrada asfaltada y bastante irregular abierta en paralelo a calle 1. Es el único camino de acceso. Está cerrado a ambos costados por las vías del tren y por el Mercado. Allí este cronista recibió amenazas de dos criaturas montadas a caballo (es una zona de muchos carreros) que al ser tan chiquitos (no tenían más de diez años) impostaban la voz para amedrentar y mostrar bravura. “¿Qué sacás fotos la c de tu madre?”, “¡Volá que te vamos a cagar a tiros!” gritaban los pibitos, mientras desde las casillas más cercanas salía la gente a observar.

Vale aclarar: el cronista de este portal estaba sobre las vías del tren, a muchos metros de distancia. La molestia por las fotos fue puro acto reflejo, una muestra gratis de quién maneja la seguridad en el barrio, o sea, nadie o el más guapo.

Un hombre que se crió en esa zona y tiene un puesto en El Mercado explicó a este cronista que “desde distritos del sur del gran Buenos Aires fueron llegando familias, que a su vez trajeron otras” y agregó: “No hay nada que pertenezca al Estado, es una especia de ciudad oculta, allí ni ingresa la policía local ni la bonaerense, ni las ambulancias ni los bomberos. Los pistoleros se fueron apoderando del barrio”.

Ahora, según afirma, “son los que mandan en una zona, y a la noche disparan contra otro grupo de niños y jóvenes que repelen los ataques, también a los tiros”.

Por eso, anoche las detonaciones se escucharon hasta 520 y 12, según pudimos comprobar gracias al testimonio de vecinos de Ringuelet. Fue una larga balacera. Esta mañana los trabajadores del Mercado de Frutas y Verduras ubicado en 520 entre 2 y 3 , cuando terminaron su turno a las 6 de la mañana fueron a cortar la calle. Reclamaban enfáticamente, a los gritos, que apareciera Gendarmería y se apropiara del control del lugar.

Lo mismo exigen los vecinos que viven desde la vía del tren hacia calle 7, es decir, en el viejo Ringuelet, que abarca desde 1 y 520 hasta 12 y 516.

Sobre todo los que están sobre calle 1, esta madrugada se sumaron al reclamo por Gendarmería. Son los más asustados. Temen que algún desborde en los tiroteos como el que anoche no dejó dormir a nadie, sobrepase las vías e impacte sobre las viejas casas que se ven desde el tren.

“Se lo dije al ministro de Desarrollo Social, Santiago López Medrano”, contó Pablo Pérez, vecino de la zona y miembro de la Ong “La Plata Solidaria”. ¿Y qué hizo? preguntó este cronista. “Nada. Pero nada de nada. No hay presencia del estado, falta una escuela, una salita sanitaria y seguridad, por lo menos. Por eso la gente ahora reclama por Gendarmería, porque sienten que la policía no tiene la suficiente capacidad para poner orden en ese clima de violencia cada vez más peligroso. Al final de la reunión en la que planteamos esta situación, López Medrano nos dijo que presentáramos una nota por mesa de entradas explicando lo mismo que le estábamos diciendo verbalmente. No lo podíamos creer. Al final enviamos esa nota, pero, como era de esperar, nunca recibimos respuestas”, explicó Pérez.

Inclusive, agregó como dato: “Hay dos expedientes en Desarrollo Social donde se consigna que la situación habitacional, la vulnerabilidad, y la violencia extrema que se viven en el barrio son alarmantes”.


El puntero muerto, el Estado ausente y las drogas duras

Hace dos años mataron a un puntero que le decían “El Negro” . Los más pobres de la zona lo recuerdan con cariño. Cumplía la vieja (y cuestionada) tarea que realizaban los referentes barriales en los años 80 y 90. No eran próceres, pero articulaban demandas familiares con algo del Estado. Su rol fue desplazado por los transas que en ese lugar son omnipresentes y manejan parte de la droga que se comercializa en toda la Ciudad.

“Hoy los pibes se reflejan en ellos, y dejan la escuela cada vez más chicos”, lamentó una mujer que vive frente a las vías desde hace más de cuatro décadas.

Otros testimonios agregan más detalles en torno de la situación del barrio. “También está de por medio la compra y venta de muchas de esas casas. Nadie quiere decirlo, pero hay que ponerlo sobre la mesa del debate, porque sino no se elaborará nunca un cuadro completo sobre la situación. Las casas del Plan Federal de Viviendas se compran, se vuelven a vender, y en algunos casos, hasta se arrebatan. Por eso se puso cada vez más violenta la convivencia en el barrio nuevo, porque muchos tipos que manejan droga quieren meter a familiares suyos o a otros que les ofrecen dinero por alguna vivienda. Y los afectados se ampararon en otro grupo de pistoleros para defenderse. Eso es lo que explica los tiroteos, que van a ser cada vez peores, por lo que averigüé esta tarde”, relataba a Info BLANCO SOBRE NEGROun policía retirado que asegura sentirse “muy frustrado” por la incapacidad de la bonaerense de garantizar la seguridad del lugar.

“Me da vergüenza que tenga que venir la Gendarmería a Ringuelet. Yo me crié acá, hasta llegué a pescar cuando el arroyo El Gato no estaba tan contaminado. Soy parte de este lugar, no puede ser lo que está pasando, nos da mucha pena”, contó.

Además, hay cada vez más gente que se va a vivir al nuevo barrio por la falta de posibilidades para acceder a un lote o una vivienda. Aseguran los vecinos que hay dos o tres familias por casa.

“Yo a la noche duermo con mis hijos en el suelo, ya nos acostumbramos a los colchones, y no creo que volvamos, cuando llegue el frío del invierno, a dormir sobre alguna cama. Es muy peligroso”. Así se refería a los "tiros perdidos ", que son un fantasma que recorre la zona de El Mercadito, una mamá de cinco chicos que vive también con su propia madre.

“El 6 de abril tenemos una reunión con funcionarios de Desarrollo Social , en la que vamos a plantear esto. El tema de la inseguridad no lo queremos abordar sólo en su faz punitiva, ni pedir cámaras de seguridad como única solución. Es fundamental lo preventivo, que no es sólo el policía caminando o haciendo guardia en un patrullero, sino lo que tiene que ver con la contención institucional. Acá hubo tres personas que denunciaron lugares diferentes donde se coordina el narcomenudeo y gran parte de otros negocios, como la venta de objetos robados y hasta armas. Las madres están desesperadas”, aseveró Pablo Pérez.

“Si se militariza el barrio con Gendarmería no va a haber una solución de fondo, va a ser un parche que durará hasta que más adelante dejen el lugar y todo vuelva a la normalidad. Lo que falta es Estado , más allá de las fuerzas de seguridad. Falta la canchita de fútbol, la unidad sanitaria, la guardería, la escuela primaria, que entren las ambulancias , son muchas cosas que jamás se hicieron cuando pensaron en relocalizar a las familias”, concluyó Pérez.

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