martes 18 de diciembre de 2018 - Edición Nº1910
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Nuevo escenario: le bajan el pulgar a Macri y Cristina deja de ser cuco

*Por Jorge Joury.- La pregunta más repetida en las mesas de los bares platenses donde se arma la rosca política es :¿cómo llega la economía para las elecciones presidenciales y las eventuales chances que tendrá Mauricio Macri para reelegir en 2019?. La respuesta pasa en gran parte por la estabilidad cambiaria y económica. Muchos creen que el voto bolsillo jugará un papel gravitante.


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Hasta el prestigioso diario New York Times le marcó la cancha al Presidente, señalándole que "puede olvidarse de sus aspiraciones a un segundo mandato”. Con extrema dureza, el periódico estadounidense rememoró las promesas que hizo el mandatario en campaña y concluyó en que “a tres años de iniciarse su gestión, los eslóganes de cambio y estabilidad económica de su campaña presidencial de 2015 ya parecen un chiste. Macri era el líder que terminaría con la polarización política en la Argentina, haría que el país tuviera una “lluvia de inversiones” y controlaría la inflación. Nada de esto pasó”, concluyó.
A todo esto, en el gobierno miran las encuestas y fruncen los ceños al observar que la imagen de Macri, baja ostensiblemente, mientras que la de Cristina Kirchner crece de manera preocupante. Inclusive la ex mandataria ya no es vista como un cuco en los sectores empresarios, deprimidos en su mayoría por el momento económico.
Además, Cristina hizo un giro de 90 grados y mostró una actitud moderada frente al G20. Se recluyó en El Calafate y bajó linea a los militantes de La Cámpora a que no se sumen a las marchas de protesta. La idea fue no confrontar con el G20, para no mostrar al mundo que el kirchnerismo es una izquierda radical. Es lo que ella dijo en Clacso: "no busca armar una cumbre anti, sino un espacio de ideas", dijeron desde el entorno de la ex Presidenta.  
Por estas horas el miedo al avance de CFK en el oficialismo es palpable. Lo marca una encuesta que tomó estado público durante la semana pasada y que la da ganadora en un escenario de balotaje. De acuerdo a un sondeo realizado los días 20 y 21 de este mes, con 4.631 casos analizados y un margen de error de +/- 1,47%, muestra a la senadora nacional por Unidad Ciudadana como probable triunfadora en una hipotética segunda vuelta ante el líder de Cambiemos. En el relevamiento, realizado por la consultora Aresco de Julio Aurelio, que suele medir para la Casa Rosada, los números muestran una intención de voto para las PASO y la primera vuelta que favorece a Cristina, con 31,9% y 33,3% respectivamente, y a Mauricio Macri con 30,7% y 32,6%. La novedad es que, en caso de balotaje, el escenario es similar al de las primarias y a la primera vuelta: Cristina Kirchner se ubica en un 39,3%, frente a un 38,8% de Mauricio Macri. Es una diferencia mínima, prácticamente dentro del margen de error, pero que ahora eriza la piel del oficialismo. 
También hay que tener en cuenta que luego de varias idas y vueltas, Sergio Massa, Miguel Pichetto y los nueve gobernadores que conformaron Alternativa Federal se pusieron de acuerdo en lanzar este espacio el 19 de diciembre en Capital, donde darán a conocer un plan de gobierno de 25 puntos para sacar al país de la crisis.   
YA NO ES UN DEMONIO
Mientra tanto, los observadores creen que la cotización de Macri ha caído ante los inversores extranjeros que ven que si siquiera el Presidente pudo controlar la seguridad de un partido de fútbol como el de River-Boca.
Convengamos que el fútbol tiene mucha más visibilidad a nivel internacional que el G20. El escándalo fue noticia en todo el mundo, pero además hubo muchos banqueros argentinos que trabajan en Miami y Nueva York que a la vuelta, transmitieron lo vivido el fin de semana. El mensaje que llevaron a los operadores de deuda fue durísimo sobre la gobernabilidad del país en el año que queda y los errores en el manejo de la crisis.
Mientras tanto,  de cuco o demonio, tal como es la foto que siempre agitó el Gobierno con el posible retorno al poder de Cristina, con el objetivo de mantener a los grupos empresarios de su lado, la taba se le está empezando a dar vuelta. Por ejemplo, Guillermo Moretti, vicepresidente de la Unión Industrial Argentina (UIA) fue categórico al señalar que "el actual modelo económico no contiene al sector industrial” y agregó que si “la sociedad quiere suicidarse seguirá con Macri”. Estas expresiones ocurren luego de una cadena de otras donde distintos representantes industriales han expresado su creciente descontento con las políticas de Cambiemos.
LOS PODEROSOS TAMBIEN PIERDEN
Tampoco se pueden pasar por alto las pérdidas que anotaron en sus balances compañías como Arcor o Grimoldi, inéditas desde la gran recesión de 2002, que se apilan junto a quejidos como el del acaudalado ejecutivo Eduardo Costantini, quien no tuvo empacho en lamentar haber perdido su condición de billonario tras la megadevaluación. 
También llama la atención que en las últimas semanas se produjeron una serie de reuniones inimaginables seis meses atrás. Por ejemplo, fondos de Wall Street con Axel Kicillof y banqueros con Cristina Kirchner.
Al despacho de Kicillof, ya acudieron dos contingentes de inversores de Wall Street. El primero de los encuentros lo organizó hace algunas semanas Daniel Chodos, jefe de estrategia de renta fija de Crédit Suisse, y participaron miembros de tres fondos de inversión distintos. Dos de los emisarios hablaban en español y un tercero solo en inglés. Los visitantes querían conocer de primera mano su diagnóstico de la coyuntura económica.
Los ejecutivos llegaron antes que desembarcara en Buenos Aires la misión del Fondo Monetario encabezada por Roberto Cardarelli y se sorprendieron cuando el ex ministro les dijo de manera contundente que era imposible romper relaciones con ese organismo y que a lo máximo que se puede aspirar es a una renegociación del acuerdo, que definió como "incumplible".
EL PEOR AÑO PARA REELEGIR
El segundo grupo de inversores que le pidió audiencia le preguntó sin rodeos a Kicillof si tenía previsto expropiar bancos en caso de que Cristina Kirchner volviera al poder. Él  legislador respondió con otra pregunta: "Si no lo hice antes ¿por qué habría de hacerlo ahora?". Todos rieron. Ante la distensión, y a sabiendas de que los visitantes se contaban entre los perdedores de la montaña rusa argentina de 2018, el diputado los provocó: "¿Y cómo creen que les va a pagar Macri los bonos de la deuda que compraron si la economía no crece? ¿No convendría que afloje un poco con el ajuste y volvamos a crecer, así podemos pagarles?".
Algo muy parecido le dijo Sergio Massa al representante del FMI, Roberto Cardarelli, cuando lo recibió en su bunker de Retiro junto a Graciela Camaño, José Ignacio de Mendiguren, Marco Lavagna y el resto de su equipo económico. "Con este programa que acaban de firmar con el Gobierno, la economía no puede crecer", le reprochó el tigrense. La respuesta del italiano dejó boquiabiertos a todos los renovadores: "A nosotros no nos pidieron un programa de crecimiento. Nos pidieron un programa de estabilización".
Frente a este escenario, 2019 será el peor año para Mauricio Macri. Le tocará poner en juego su reelección con la economía soplándole en la nuca. Un estudio privado estimó que el promedio de los trabajadores perdió este año $57.500 por la suba de los precios no trasladada a los salarios. Hay que señalar que con esta suma, una familia tipo cubre dos meses y medio el costo de la Canasta Básica Total que calculó el Indec.
Con el mismo método, el trabajo coordinado por Ana Rameri y Claudio Lozano también calculó la merma del poder adquisitivo acumulada desde que asumió Mauricio Macri. La reducción en esos tres años asciende a 117.581 pesos.
En comparación con esas pérdidas, el bono de $5.000 de fin de año tiene el efecto de una aspirina para un enfermo grave. Compensa menos del 10% del perjuicio de 2018 y equivale a menos del 5% de lo que se les esfumó desde diciembre de 2015. Hay que señalar que gran parte de este segmento es el que votó a Cambiemos.
EL OCASO DEL EMPLEO GENUINO
También la recesión y el estancamiento de la economía han pegado muy fuerte en el empleo registrado. Las estadísticas son extremadamente duras: la pérdida de puestos laborales alcanzó las 28.900 vacantes en relación a agosto y en los primeros nueve meses del año ya acumula una destrucción de 202.700 trabajos.  
Algún día, el Presidente deberá explicar tal vez por qué, en plena campaña electoral en febrero del 2015 en Bahía Blanca aseguró que vencer la inflación sería una tarea fácil. "La inflación es la demostración de tu incapacidad para gobernar. En mi presidencia la inflación no va a ser un tema, no va a ser un desafío", dijo Macri aquella vez. Es más, remató como un gerente de empresa que el éxito "se logra administrando bien la plata". Hoy no quedan dudas que se trató de una estrategia para cautivar a los votantes y llegar al poder. 
Por cuestiones de bolsillo, hoy la perspectiva 2019 no le es favorable al oficialismo, pero cualquiera sea el resultado que obtenga en las urnas, la gestión de Mauricio Macri se constituirá en la de peores logros inflacionarios desde la híper de Raúl Alfonsín. Inclusive, con porcentajes más graves que los que la Argentina vivió en 2002, al salir de lo que quizá haya sido el período más negro de la historia de la economía. En el mejor de los casos completará un 2018 con un alza en los precios cercana al 45%, lo que implicará un acumulado en sus primeros tres años de gestión de aproximadamente el 110%. 
UN ESCENARIO MAS TEMIDO
Si se cumpliera el compromiso del Presupuesto diseñado por el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, aprobado para 2019, el dato final a diciembre de ese año sería del 135%. Demasiado castigo para las economías familiares que en su mayoría hoy no llegan a fin de mes.
Con respecto al 2019, los especialistas más pesimistas se preguntan si habrá default, hiperinflación, plan bonex, corralito, cepo o un salto cambiario astronómico. Los argumentos con respecto a quienes vislumbran esta foto apelan a un factor subjetivo pero que puede ser determinante: las expectativas. Aquí se señala que la dinámica económica estará totalmente sujeta a los tiempos electorales, los cuales por ahora no marchan bien para el Gobierno. Además, muchos analistas dan por descontado que el default se producirá en 2021 o incluso en 2020, porque ya no habrá asistencia del FMI y por ende el país no podrá cumplir con sus compromisos. 
 
*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Su correo electrónico es jorgejoury@gmail.com. Si querés consultar su blogs, podés dirigirte al sitio: Jorge Joury De Tapas.      
 

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