jueves 20 de junio de 2019 - Edición Nº2094
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La víbora de la Bonaerense, sigue viva

*Por Jorge Joury.- La gran olla de la corrupción policial, aún no se terminó de destapar. Todavía falta mucho por hacer porque la contaminación es muy grande.El trágico enfrentamiento en Avellaneda, (FOTO), lo ejemplifica claramente".


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Así lo resumió un investigador retirado de la fuerza, quien señaló  ante Diario Full que "la Bonaerense es un ejército indomable de más de 90 mil hombres. Una de las fuerzas más poderosas de la Argentina y que desde la dictadura militar hasta acá, ha manejado tanto botines de guerra, como negocios millonarios, llámese, narcotráfico, prostitución, juego clandestino, desarmaderos, piratería del asfalto, secuestros y otras yerbas. Además de las coimas a comerciantes para garantizarles protección. Estas son sus joyas más preciadas, las que habitan en esa cloaca", resumió un vocero calificado. La misma fuente, hoy retirado de la fuerza, pintó de cuerpo entero a la Bonaerense como "una víbora de siete cabezas, que a veces simula quedarse quieta cuando le quieren hundir el bisturí. Pero que se despierta en tiempo y forma en momentos en que la política se distrae, para proteger sus negocios, cueste lo que cueste. Si es necesario, se defiende a balazos y se juega la vida, como ocurrió en Avellaneda", agregó el especialista en temas de seguridad. También indicó que "se ha trabajado mucho para desterrar el cáncer desde Asuntos Internos, pero aún quedan nichos con vida. En San Martín, La Matanza y en distritos de la zona sur, como Avellaneda, donde ahora explotó el escándalo, se sospecha que existen fuertes conexiones, con el mundo del delito, especialmente con el narcotráfico. En esa región trabajan los denominados soldaditos de la droga. Son menores a quienes les pagan más de 15 mil pesos por mes para hacer los "mandados" y  además alertar cuando se aproximan las fuerzas policiales a las guaridas".  
El sueño de María Eugenia Vidal de cortar de raíz la corrupción policial, aún está lejos. El grave episodio de Avellaneda, donde se tirotearon policías de la provincia con Federales, con un saldo sangriento, disparó las alarmas y le nubló la sonrisa a la mandataria cuando se lo comunicaron en el marco del retiro espiritual con sus soldados en Chapadmalal, para dar las primeras puntadas para la campaña electoral.
Se comenta que Vidal al ser interiorizada de este episodio, ordenó al ministro Cristian Ritondo, meter bisturí a fondo en todas las DDI y si es necesario intervenir las que están bajo sospecha
Desde que Vidal es gobernadora y Ritondo titular de Seguridad, un 10% de los miembros de la fuerza resultaron desafectados, por una impecable tarea desarrollada por la Auditoría General de Asuntos Internos, a cargo de Guillermo Berra. Las estadísticas lo certifican, ya que desde el 10 de diciembre de 2015 hasta el 15 de marzo de 2018, se iniciaron sumarios a 20.813 efectivos, de los cuales 9.236 fueron aparatados, 1.717 suspendidos y 625 terminaron detenidos por diferentes causas de corrupción, crimen organizado, narcotráfico y otros. También se iniciaron 740 sumarios por enriquecimiento ilícito, aunque en este rubro hubo más de 2.000 uniformados y jefes policiales investigados, ya que se analizó el entorno y la posibilidad de que tengan testaferros dentro de la fuerza. De los 740 sumariados por enriquecimiento ilícito, 100 fueron denunciados a la Justicia y de este total hubo 9 acusados por lavado de activos ante la Unidad de Información Financiera (UIF).  
El saldo de la depuración realizada en las fuerzas, da que 9.236 policías bonaerenses fueron apartados de la fuerza, 52 agentes fueron cesanteados y otros 4 exonerados en la Federal y 129 efectivos fueron separados de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires entre el 10 de diciembre de 2015 y el 30 de abril de este año.
No obstante, la titánica tarea para desterrar la corrupción requerirá de mucho más tiempo.
De lo que se sabe por estas horas,  es que en Avellaneda todo arrancó cuando la fiscal María Soledad Garibaldi tomó la denuncia de, una mujer que dijo haber sido extorsionada por un grupo de policías bonaerenses, que le reclamaron 200 mil pesos para no iniciarle una causa por narcotráfico. Pagó una parte y pactó otro encuentro en la estación de servicio Shell de Acceso Sudeste y Madariaga, cerca del acceso al Parque Avellaneda Shopping. 
La fiscal ordenó entonces un operativo para detener a los extorsionadores in fraganti. Allí, a las 21 del viernes, la mujer –embarazada y, según trascendió, pareja de un ciudadano dominicano cuyo documento se habían quedado los bonaerenses– entregó el resto del dinero, en un paquete con billetes microfilmados y numerados, al capitán Eduardo Ángel Franicevich, también de la DDI Lanús. Al irrumpir en escena 12 efectivos de la Federal que simulaban tomar café o cargar nafta, el comisario Martín los enfrentó a tiros, hiriendo a dos policías y embistiendo con su Toyota en su huida a otro vehículo, antes de caer muerto.
Tres policías bonaerenses fueron detenidos en el lugar: Franicevich, el subcomisario Luis Edgardo Otero y el oficial subayudante Silvio Ricardo Vergara. Quedaron alojados en la UFI 4 de Avellaneda a la espera de ser indagados. Garibaldi, titular de esa fiscalía, ordenó allanar la DDI en busca de pruebas que permitan establecer el alcance de las actividades extorsivas de este grupo de oficiales, vinculadas a delitos de narcotráfico. También Asuntos Internos del Ministerio de Seguridad bonaerense abrió una investigación sobre el funcionamiento de esa Departamental. Por lo pronto, quedaron desafectados el comisario mayor José Hernández, jefe de la DDI Lanús-Avellaneda, y otros ocho policías de la misma dependencia. El encuentro pactado en un lugar público hace pensar a los investigadores que la extorsión a cambio de no abrir causas por drogas, o el "peaje" para liberar zonas para su venta podría ser una práctica habitual.
De los dos efectivos de la Federal heridos durante el tiroteo, uno de ellos, el cabo primero Claudio De Carlo, recibió cuatro impactos de bala en cuello, abdomen y extremidades y, tras ser operado de urgencia en el Hospital Fiorito, fue trasladado al Churruca, donde permanece internado en grave estado, según confió el jefe de la fuerza, Néstor Roncaglia. "Fue al mejor estilo Scarface, con tiros por todos lados, una locura total", describieron algunos testigos.
En efecto, el enfrentamiento a balazos entre personal de dos fuerzas de seguridad y la muerte de un comisario acusado de extorsión se presenta como uno de los episodios más sórdidos de la historia reciente. En una defensa corporativa de las fuerzas a su cargo pero también del uniforme, la ministra Patricia Bullrich afirmó que se trata de "delincuentes pertenecientes a la Policía Bonaerense". 
Convencidos de que la extorsión a una pareja no fue un hecho aislado, los investigadores judiciales y de Asuntos Internos comenzaron a revisar todos los automóviles secuestrados en la Dirección de Investigaciones de Avellaneda para tratar de establecer si los policías de esa dependencia escondieron droga o dinero.
La DDI de Avellaneda ya estaba bajo la lupa de los investigadores. En tres años, el Ministerio de Seguridad bonaerense tuvo que cambiar tres veces la cúpula de dicha dependencia.
Actualmente están presos diez efectivos de la DDI de Avellaneda, entre ellos figuran tres comisarios mayores que se desempeñaron como jefes de esa dependencia que, entre otras fuentes de recaudación ilegal, se dedicaban a cobrar coimas a los puesteros de La Salada.
"Eran insaciables.Todo era válido para recaudar dinero". Con estas definiciones, tres jueces de la Cámara de Apelaciones de Lomas de Zamora describieron los métodos que aplicaba la banda de policías bonaerenses que extorsionaba a comerciantes y liberaba zonas para que delincuentes cometieran entraderas, al confirmar los procesamientos con prisión preventiva a los diez efectivos detenidos en junio pasado, a partir de una investigación que supervisó el fiscal general adjunto de Lomas de Zamora, Sebastián Scalera.
Existen antecedentes temerarios que avalan las sospechas. Por ejemplo, hace tres años, durante un allanamiento realizado en la de la calle 12 de Octubre, la Justicia descubrió incluso que algunos policías del Gabinete Antidrogas habían reemplazado cocaína, que tenían en custodia, por harina.
Según revelaron fuentes confiables, el enfrentamiento entre los hombres de la DDI de Avellaneda y los de la Policía Federal fue el corolario de una práctica de la recaudación ilegal que se conoce en la jerga policial como el "cortito". Se trata de un secuestro realizado por policías a personas vinculadas con delitos.
La metodología consiste en que los policías amenazan con armar una causa penal, con posterior detención en caso de que no se pagase una determinada suma de dinero. Se lo llama "cortito", porque  los policías están obligados a actuar con celeridad debido a que no dejan consignada en el libro de guardia la presencia de un sospechoso en la dependencia.
Lo que se supo. es que en el caso de la mujer que denunció a los policías, de la DDI de Avellaneda por exigirle $200 mil para no armarle una causa por drogas, a su esposo la tuvieron 50 minutos esposada en un automóvil de la dependencia. A modo de anticipo, la mujer entregó $30.000. Llevaba el resto del dinero cuando se produjo el tiroteo en la estación de servicio. Fue un verdadero infierno en medio de 22 disparos. El comisario fallecido recibió nueve balazos. La historia continúa con final abierto.
 
*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Su correo electrónico es jorgejoury@gmail.com. Si querés consultar su blogs, podés dirigirte al sitio: Jorge Joury De Tapas.    

 
 

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