lunes 22 de julio de 2019 - Edición Nº2126
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¿Escándalo en puerta?: Un informe de la UNLP revela que autorizaron 14 negocios inmobiliarios en zonas con riesgo de inundación

Fueron aprobados por el Concejo Deliberante en la última sesión de 2018 y debía ser sometidos a estudios de la UNLP a través del Plan Director de Reducción de Riesgo de Inundaciones.


Son los polémicos expedientes aprobados en la última sesión de 2018, que debían ser sometidos a estudios de la UNLP a través del Plan Director de Reducción de Riesgo de Inundaciones. Fueron analizados con niveles de lluvias similares a los del 2 de abril de 2013 y se determinaron 5 riesgos "altos", 2 de "nivel medio" y 7 de "nivel bajo".

Catorce de los 35 proyectos de urbanizaciones que fueron autorizadas por el Concejo Deliberante en la última sesión de 2018 tienen algún riesgo de inundación si se los somete a niveles de lluvias similares a los del 2 de abril de 2013. Así lo revela el estudio realizado por la UNLP a través del Plan Director de Reducción del Riesgo de Inundaciones (RRI) lanzado por el Municipio.

Según el estudio, que ya está en poder del Departamento Ejecutivo y forma parte del segundo informe que entregó la UNLP, cinco de esos emprendimientos tienen un “alto riesgo de inundación”, en dos de los casos el riesgo es “de nivel medio” y siete casos son de “nivel bajo”. Otros 21 proyectos son de nivel “muy bajo o nulo”, aunque dos de ellos no pudieron ser evaluados porque los expedientes no estaban en poder de la Comuna.

LOS PROYECTOS

Los siguientes son los cinco proyectos encuadrados como de “riesgo alto”:

- En 41 entre 167 y 173 de Olmos, en la cuenca del Arroyo del Gato.

- Barrio La Francisca, de 446 y 136 de El Rincón, en la cuenca del Arroyo Carnaval.

- Barrio Clementina 1, de 446 y 135 de El Rincón, en la cuenca del Arroyo Carnaval.

- Barrio Clementina 2, de 446 y 135 de El Rincón, en la cuenca del Arroyo Carnaval.

- Barrio La Cañada, de 467 hasta Arroyo Rodríguez entre 160 y 166 en City Bell, cuenca de los arroyos Rodríguez y Martín.

Los siguientes son los cinco proyectos encuadrados como de “riesgo de nivel medio”:

- En 139 a 140 y de 507 a 511 de Hernández, en la cuenca del Arroyo Rodríguez.

- En 407 entre 141 y 143 de Arturo Seguí, en la cuenca del Arroyo Pereyra.

 
Los siguientes son los cinco proyectos encuadrados como de “riesgo de nivel bajo”:

- 72 y 167 de Los Hornos, en la cuenca del Arroyo Pérez.

- 38 a 40 entre 168 y 170 de Melchor Romero, en la cuenca del Arroyo del Gato.

- En 173 entre 524 y 526 de Melchor Romero, en la cuenca del Arroyo del Gato.

- Barrio Las Huertas, en 501 entre 148 y 153 de Gorina, en la cuenca del Arroyo Rodríguez.

- En 139 entre 511 y las vías de Hernández, en la cuenca del Arroyo Rodríguez.

- En 425 entre 206 y 208 de El Peligro, en la cuenca del Arroyo Carnaval.

- En 208 y 509 de Abasto, en la cuenca del Arroyo Martín.

 

Esas urbanizaciones fueron incluidas en las ordenanzas 11763 y 11764 votadas el 26 de diciembre de 2018, que prevén regularizar la situación de 34 proyectos de urbanización asignándoles indicadores urbanísticos a zonas que el Código de Ordenamiento Urbano y Territorial (COUT) considera como de "reserva urbana".

  Y están ubicadas en distintos puntos del distrito con una alta concentración en la zona norte. Según reporta el informe fueron analizadas bajo la óptica del riesgo de inundación, pero teniendo en cuenta el marco legal, los conflictos ambientales, la valorización social del territorio, los procesos de valorización económica que no vayan en desmedro de tendencias de desvalorización pública y los mecanismos de participación ciudadana e institucional.

Y llegaron al Consejo Asesor Tecnico del RRI porque así lo establecía esa misma ordenanza luego de que el intendente Julio Garro firmara con la UNLP un convenio para la elaboración del plan.

Un dato significativo del estudio –como se dijo– es que el análisis de riesgo contempla una precipitación igual al núcleo de la tormenta del 2 de abril de 2013, es decir, una descarga de 300 milímetros en 3 horas en forma constante.

“Quiere decir entonces que la prueba a la cual se somete el proyecto es a un valor extremo de precipitación fuera del rango normal”, se afirma. 

Y sostiene que esta metodología “representa una forma de detectar situaciones irremediables para la urbanización y, por encima de eso, pretende advertir la peligrosidad que significa para la vida humana este tipo de eventos reales que no habían sido nunca registrados pero que se pueden repetir en cualquier momento (con preferencia en la asociación a tormentas convectivas en la temporada estival)”.En las conclusiones del trabajo se destaca que esta clasificación se llevó a cabo “poniéndose del lado de la seguridad de los posibles ciudadanos (los propios que habitarían esos emprendimientos y los vecinos en el área de influencia) afectados por una inundación que responde al núcleo de la tormenta del 2 de abril de 2013”.

Y con el objetivo de detectar también “situaciones irremediables desde lo material, anticipando el diagnóstico para hacer viable la etapa de proyecto de las viviendas en lugares seguros y reformular/adaptar todo el emprendimiento en sitios con alto riesgo de inundación”.

Aclara, sin embargo, que estas evaluaciones “son válidas tomadas en forma aislada, pero no como la proyección de suelo ocupado a futuro y sus consecuencias”. Por lo que recomienda “trazar un horizonte de expansión”.

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