sábado 18 de abril de 2026 - Edición Nº4588

POLITICA y POLITICOS | 12 Aug 2024

Ahora Alberto dice que no le pegó e insiste con el asunto de los tres millones verdes


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En una entrevista con Horacio Verbitsky para el portal “El Cohete a la Luna”, Fernández negó rotundamente haber agredido físicamente a Yáñez, argumentando que las marcas visibles en su rostro son el resultado de un tratamiento estético y no de un golpe, como ella sostiene.

Fernández se defendió al afirmar que las imágenes que muestran a Yáñez con un ojo morado son consecuencia de un procedimiento para atenuar arrugas, sugiriendo que el hematoma visible en las fotografías es una reacción a dicho tratamiento. “Si soy un golpeador, ¿por qué se sometió a un tratamiento de fertilidad para que tuviéramos un hijo?”, cuestionó el ex mandatario, añadiendo que no existe un solo testimonio que confirme las acusaciones de maltrato.

La situación se complica cuando se revela que Yáñez recibió un ofrecimiento de 3 millones de dólares para denunciarlo, lo que Fernández interpretó como un intento de extorsión. En este contexto, la socióloga y referente feminista Dora Barrancos también habría salido en defensa de Fernández, afirmando en un chat privado que tiene pruebas de que nunca agredió físicamente a Yáñez, aunque también destacó que la ex primera dama enfrenta una “compleja situación psíquica” y una adicción al alcohol.

La denuncia de Yáñez desencadenó una investigación judicial liderada por el fiscal Carlos Rívolo y el juez Julián Ercolini, quienes están analizando si las lesiones que presenta la ex primera dama son producto de una agresión física. Este delito podría acarrear una pena máxima de dos años de prisión. Fernández solicitó que el caso sea trasladado al juzgado federal de San Isidro, argumentando que existe un sesgo político en el proceso.

Mientras tanto, la ex primera dama mantuvo un perfil bajo desde su denuncia, pero se espera que declare ante la Justicia el próximo martes. Las imágenes y testimonios que han surgido en este escándalo han puesto en el centro del debate público no solo la figura de Fernández, sino también la complejidad de las relaciones de poder y los desafíos que enfrenta la sociedad argentina en la lucha contra la violencia de género.

A medida que la situación se desarrolla, el ex presidente se enfrenta a un panorama incierto, donde las acusaciones y la defensa se entrelazan en un contexto de polarización política. La atención del país está puesta en cómo se resolverá este caso y qué implicaciones tendrá para el futuro de Fernández y su ex espacio político.

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