PERIODISMO DE PERIODISTAS | 31 Mar
Una patada en las muelas: tremenda editorial de Víctor Hugo Morales sobre las "manganetas corruptas" de Adorni y Milei
En su editorial, el periodista y conductor de La Mañana destacó el fallo que inhabilita la “reforma criminal” impulsada por el Gobierno de Javier Milei en materia laboral y aseguró que, en medio de duras críticas al Poder Judicial, que todavía parece haber ciertos límites a los avasallamientos oficialistas.
La Reforma Criminal no puede todavía, y quizás nunca lo consiga, cometer el crimen perfecto de las élites dominantes.
Es que la votación de la Reforma Laboral fue la tarea de un grupo de parlamentarios que no merecen estar allí. Cada votante a favor le estaba pasando por encima como una compactadora al pueblo y a la constitución.
A cada rato la justicia, jueces que no son de Comodoro Py, sino, no son justicia, les dirá que la reforma es una afrenta al derecho, a las leyes naturales, al derecho divino y a la costumbre nacida a principios del siglo pasado.
No hay fuente del derecho que habilite el exabrupto moral de La Libertad Avanza.
Podridos por dentro, capaces de lanzar una foto de Kicillof con el rostro de una persona con síndrome de down, de usar como Adorni a dos jubiladas, un trucho de la Televisión Pública, o el avión presidencial para sus manganetas corruptas.
Pero también son capaces de elegir jueces con Mahiques que designa a su papá, quemado hasta las orejas, y Rosatti que impone a su hijo, a Martínez de Giorgi (que investiga a Karina Milei) colocando a su esposa, o Ercolini, uno de los mafiosos de Lago Escondido, a su secretaria.
A estos tipos no les falta nada.
Y se dice “tipo” porque en ocasiones como esta suena a no tenerles ningún respeto. Porque no lo merecen.
Hay tipos bien y tipos de ya sabemos qué. Quienes se ríen de la discapacidad mientras incumplen la ley, y de los universitarios, y de los laburantes, son los tipos de ya sabemos qué.
Pero tienen el apoyo de la patronal, cuyos jefes mediáticos van detrás de Tapia con una tontería jurídica inadmisible, titulan contra la grandiosa conquista de YPF y Vaca Muerta y corren hacia la tribuna con el desparpajo del que, en el entrevero de un córner, se adjudica un gol que anotó otro compañero.
No conocía el mundo gente como Trump o como Milei. Sin despreciar a Bolsonaro y otra gente de ya sabemos qué.
Pero de lo que no se da cuenta es que, en el mientras tanto, la concentración mediática lo corrompe más al mundo, lo descompone, lo gangrena.
Estigmatiza, encarcela, roba, extorsiona, ya sea por Telecom y Telefónica o por el fútbol televisado, o por la construcción de edificios en la Costa Salguero, o por las maratones.
Para que el mapa aquel que mostraba Lanata se vea cada día más grande, y que en los globitos que nombran las empresas entre el nombre del propio país.
