SOCIEDAD | 6 Apr
Setenta persianas y ninguna flor: siguen cerrando comercios de diferentes rubros en el centro de La Plata
La política económica del gobierno nacional arrasa con todo. Gastronomía, indumentaria y rubros históricos ya sienten el impacto de la recesión y la caída del poder adquisitivo. La versión trágica del poema de Baldomero Fernández Moreno.
Un informe que publica el portal de noticias Info Platense dice que la postal se repite en distintos puntos del casco urbano de La Plata: persianas bajas, locales vacíos y carteles de alquiler. En los últimos dos años, cerca de 70 bares y restaurantes cerraron sus puertas, a los que se suman comercios de ropa y rubros tradicionales como ferreterías que hoy atraviesan un escenario crítico.
El dato no es menor: se trata de uno de los sectores más dinámicos de la economía local, que históricamente había logrado sostenerse incluso en contextos adversos.
Gastronomía en caída: menos consumo y costos en alza
El golpe más visible se da en el sector gastronómico. La combinación de inflación, caída del consumo y aumento de costos operativos —alquileres, tarifas y materia prima— generó un combo difícil de sostener.
En ese contexto, el cierre de lugares emblemáticos encendió alarmas. Uno de los casos más recientes fue el de “Me Piace”, restaurante y confitería con casi dos décadas de historia en el centro platense, que no logró resistir el deterioro del negocio.
Detrás de cada cierre hay una lógica que se repite: menos clientes, tickets más bajos y márgenes cada vez más finos.
El centro pierde marcas: ropa y comercio minorista en retirada
El fenómeno no se limita a la gastronomía. En el rubro indumentaria, varias marcas comenzaron a retirarse del centro de La Plata, dejando vacíos comerciales en zonas que hasta hace poco tenían alta rotación.
En los últimos días se conocieron nuevos cierres de locales de ropa, en una señal clara de que el ajuste del consumo también impacta en bienes no esenciales.
El dato clave: muchos comercios no solo venden menos, sino que además enfrentan alquileres en dólares o actualizaciones muy por encima de sus ingresos.
Ferreterías y rubros históricos, en alerta roja
El panorama se agrava cuando el problema alcanza a rubros más estructurales. Las ferreterías, ligadas al movimiento de la construcción y al mantenimiento urbano, también reportan una fuerte caída.
Desde el sector describen un escenario “sombrío” y advierten que la actividad está prácticamente paralizada. La frase que se repite entre comerciantes es elocuente: “sentimos que no hay un mañana”.
Esto refleja un fenómeno más profundo: no solo cae el consumo cotidiano, sino también la inversión y las pequeñas obras, que suelen ser un termómetro de la economía real.
Impacto local: menos empleo y más locales vacíos
En La Plata, el efecto es directo. Cada cierre implica pérdida de puestos de trabajo y menor circulación económica en zonas clave como el centro, calle 8, calle 12 o diagonal 80.
A eso se suma un cambio en la dinámica urbana: más locales desocupados generan menor tránsito peatonal, lo que retroalimenta la caída del consumo.
El círculo es claro: menos ventas → cierres → menos movimiento → más cierres.
Un escenario que tensiona a todos los sectores
El trasfondo es macroeconómico, pero el impacto es profundamente local. La caída del poder adquisitivo, la incertidumbre económica y el ajuste del gasto golpean de lleno a una ciudad que depende en gran parte del consumo interno.
Mientras tanto, desde el sector privado reclaman medidas que alivien la carga impositiva y faciliten la actividad, en un contexto donde sostener un local abierto se volvió cada vez más complejo.
Lo que viene: ¿reacomodamiento o más cierres?
A corto plazo, el panorama no muestra señales claras de recuperación. Comerciantes advierten que, si no mejora el consumo, podrían profundizarse los cierres en los próximos meses.
La incógnita es si se trata de un reacomodamiento del mercado o del inicio de un proceso más profundo de retracción económica en la ciudad.
Por ahora, la realidad en La Plata es concreta: cada vez hay más persianas bajas y menos certezas.
