sábado 11 de abril de 2026 - Edición Nº4581

SOCIEDAD | 11 Apr

Un Mundial para muy pocos: FIFA aumentó el precio de las entradas y ver la final costará casi 11 mil dólares

Las más baratas para los partidos de fase grupo no bajan de los 5 mil dólares. Habrá que ver cuántos argentinos se verán en las canchas.


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La FIFA reinició el proceso de comercialización de entradas con una desagradable sorpresa para quienes aspiraban a conseguir alguna: había elevado los precios de los boletos para 40 de los 104 partidos del torneo. Como contrapartida, no había tickets más baratos para ningún encuentro. Un informe del diario Clarín dice que las  entradas de la Categoría 1 (las más caras) para la final del certamen saltaron el miércoles a 10.990 dólares. Esos boletos costaban 6.370 dólares en octubre, cuando salieron a la venta por primera vez, y 8.680 dólares en diciembre, tras el sorteo. Los de la Categoría 2 subieron de 5.575 dólares a 7380 y los de la Categoría 3, de 4.185 dólares a 5785. También se registraron importantes incrementos en los de los partidos de las semifinales y los cuartos de final.

os incrementos en esta nueva fase de venta (la primera en que los aspirantes pudieron comprar por orden de ingreso a la fila digital, sin tener que participar en un sorteo ni recibir un código de acceso especial) también fueron fuertes en juegos de la fase de grupos, especialmente en los partidos inaugurales en cada uno de los tres países anfitriones.

Para el choque entre Estados Unidos y Paraguay, el 12 de junio en Los Ángeles, los tickets más caros pasaron de 2.735 dólares a 4.105. Para el duelo entre Canadá Bosnia y Herzegovina, el mismo día en Toronto, los boletos más onerosos cuestan ahora 3.360 dólares. Y para el cruce entre México Sudáfrica, el 11 de junio en el Estadio Azteca, 2985 dólares (antes valían 2.355).

La FIFA está utilizando un sistema de precios dinámicos que, por el momento, solo sabe de incrementos. Los valores de las entradas resultan elevados incluso para los habitantes de Estados Unidos, un país que en 2024 (ese año es el último registro oficial de la Administración del Seguro Social) tenía un salario mensual promedio de 5.820 dólares. Más aún para los ciudadanos de Canadá (4.117 dólares de salario mensual promedio) y de México (901 dólares).

Los altos precios y los sorpresivos incrementos no son los únicos motivos de malestar para quienes aspiran a ver desde una tribuna algún partido del torneo. La FIFA no informó cuántas entradas ni para qué encuentros pondría a la venta en la fase de comercialización que lanzó la semana pasada. Además, en la plataforma de venta se registraron errores técnicos que dificultaron o impidieron completar el procedimiento a muchos usuarios.

Algunas personas que accedieron el miércoles pasado al mediodía (cuando se reabrió el proceso de comercialización) a la sección “fase de ventas de última hora” de la plataforma fueron derivadas a una fila digital destinada exclusivamente a un segmento de simpatizantes de los seis seleccionados que habían obtenido su clasificación el martes.

Después de solucionar ese inconveniente, la FIFA no explicó por qué había ocurrido ese redireccionamiento erróneo ni ofreció soluciones a quienes, por esa falla, habían perdido la posibilidad de acceder a un boleto. Y señaló que no todas las entradas restantes para los 104 partidos se estaban poniendo a la venta y que se liberarían tickets adicionales de manera gradual, aunque sin dar más detalles.

Los precios y los métodos de venta de las entradas no solo han generado reclamos individuales en las redes sociales. El 10 de marzo, 69 congresistas del Partido Demócrata enviaron una carta a Infantino, en la que evaluaron que el uso del sistema de precios dinámicos contrastaba “marcadamente con la misión principal de la FIFA de promover el desarrollo y la promoción del fútbol a nivel mundial de manera accesible e inclusiva”.

“A pesar de la cooperación de las ciudades anfitrionas para hacer realidad la visión de la Copa Mundial más grande y global de la historia, las consecuencias de la fijación dinámica de precios harán que la Copa Mundial de Fútbol de 2026 sea la más excluyente e inaccesible desde el punto de vista financiero hasta la fecha”, se quejaron los representantes demócratas.

Dos semanas después, la organización de simpatizantes Football Supporters Europe (FSE) y el grupo de consumidores Euroconsumers presentaron una queja formal ante la Comisión Europea contra la FIFA, a la que acusaron de haber abusado de su posición para imponer precios excesivos.

“La FIFA tiene un monopolio sobre la venta de entradas para el Mundial de 2026 y utilizó ese poder para imponer condiciones a los aficionados que nunca serían aceptables en un mercado competitivo”, sostuvieron FSE y Euroconsumers en un comunicado conjunto. Además, exigieron que se congelaran los precios de los boletos en la ronda de ventas de abril (algo que no lograron) y que no se aplicara la tarificación dinámica a los compradores europeos.

FSE también objetó el uso de la plataforma oficial de reventa de la FIFA, en la que se ofrecen entradas muy por encima de su valor nominal y que constituye una fuente de ingresos extra para el ente rector, que se queda con un 30% de comisión por cualquier venta. Acerca de ello, Infantino defendió la comisión que cobraba el organismo y argumento se traraba de una actividad comercial legal según la legislación estadounidense.

A mediados de diciembre, cuando las quejas por los precios de las entradas ya se oían fuerte, la FIFA anunció que pondría a disposición de las federaciones nacionales cuyos seleccionados participen en el Mundial una categoría de boletos a la que denominó Supporter Entry Tier (Nivel de Entrada para Simpatizantes), cuyo valor sería de 60 dólares para todos los partidos del torneo.

La FIFA, que espera generar al menos 10.000 millones de dólares en ingresos por este Mundial, otorga el 8% de las entradas a las federaciones nacionales para los partidos en los que participa su seleccionado, con el fin de venderlas a sus simpatizantes. De esa cantidad, el 10% corresponderá a esos boletos de 60 dólares, por lo que la cantidad no superará, en ningún caso, los 700 tickets. Parece difícil que tan módico número mitigue tanto malestar.

 

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