jueves 22 de agosto de 2019 - Edición Nº2157
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La campaña sucia ya muestra los dientes

*Por Jorge Joury.- A pocos días del cierre de los frentes políticos, desde la Cámara Nacional Electoral esperan "una campaña corta, muy intensa y con serios problemas de financiamiento". Aseguran que "será ciento por ciento por las redes sociales y con muy poca publicidad callejera". Pero lo más preocupante, es que pronostican una contienda sucia. "Eso es una obviedad. Se van a dar con un caño y en algunos casos usando incluso escuchas telefónicas", advierten las fuentes consultadas.


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     A pocos días del cierre de los frentes políticos, desde la Cámara Nacional Electoral esperan "una campaña corta, muy intensa y con serios problemas de financiamiento". Aseguran que "será ciento por ciento por las redes sociales y con muy poca publicidad callejera". Pero lo más preocupante, es que pronostican una contienda sucia. "Eso es una obviedad. Se van a dar con un caño y en algunos casos usando incluso escuchas telefónicas", advierten las fuentes consultadas. El cuadro de situación, es que nos encontramos ante una verdadera posibilidad de control y direccionamiento abierto o subliminal que desde las redes sociales puede ejercerse sobre nuestras conductas y esquemas de preferencias. Es decir, pasamos de la sociedad teledirigida a la democracia tecnodirigida. Por ejemplo, en la última semana se direccionó desde lo más alto del poder una operación mediática para volver a instalar la vuelta de las listas colectoras. En un intento por embarrar la cancha, se mencionaba la posibilidad de colgar a María Eugenia Vidal de la boleta de Sergio Massa. La movida de los operadores intentó entorpecer la negociación del tigrense con el Pj, que pone en peligro la reelección de la gobernadora. Lo mismo ocurrió frente a rumores fatalistas que se hicieron trascender sobre la salud del candidato Alberto Fernández, que se internó  para un chequeo médico.
    Por lo que se sabe, en la Casa Rosada calientan motores y preparan la campaña, en la que los grupos de WhatsApp serán estrellas. De allí  parten todas las sospechas de la oposición. Principalmente, apuntan al equipo de militantes de Cambiemos, con Marcos Peña a la cabeza. Lo que olfatean es que la  estrategia del oficialismo sería difundir una ola de "fake news", es decir, noticias falsas y hasta material antiguo que ensucie la figura del precandidato Alberto Fernández.
    Peña sostiene que "se rompió el eje temporal de las noticias que circulan" y presentó como ejemplo un video que circuló hace unos días en redes sociales. Allí, varias personas agreden al candidato a Alberto Fernández en el Patio Bullrich, un hecho que sucedió en 2016. "¿A cuántos de ustedes les llegó el video de Alberto? Es un ejemplo. Muchos creían que ese video fue ese día o ayer. Pero no importa la fecha, para la gente que lo recibió eso ocurrió en sus celulares hoy", puntualizó Peña frente a los militantes, según se pudo saber a través de fuentes confiables.
    LOS DEFENSORES DEL CAMBIO
    Mientras enfrenta la crisis y el malhumor social, el Gobierno busca evitar como sea el naufragio de Macri, motorizando a los “Defensores del cambio”. Se trata de un pequeño ejército de jóvenes que salen a militar las redes sociales intentando transmitir al electorado una inyección de optimismo. Lo que se busca, es que entre medio de los cruces de campaña y las disputas de poder, Cambiemos recupere la aprobación ciudadana a través de Facebook, Twitter e Instagram. Pero la oposición se puso en guardia, ante la sospecha que bajo esa máscara se esconda la campaña sucia de siempre, manipulada por las usinas de trolls. 
    La experiencia internacional demuestra que durante los meses electorales, las "fake news" proliferan libres por las redes y los medios de comunicación. La viralización de la información falsa en fotos, videos y mensajes políticos sin chequeo, se intensifican aún más en panoramas polarizados como el de Argentina.
    Frente a esa amenaza, un grupo de medios del país se ha asociado para preparar una suerte de antídoto para frenar las operaciones políticas. En ese contexto, nace Reverso, una iniciativa colaborativa inédita en el país impulsada y coordinada por AFP Factual, Chequeado, First Draft y Pop-Up Newsroomen, en el que más de 60 medios y empresas de tecnología se unen para intensificar la lucha contra la desinformación.  
    LA CONTRACARA DE LA DESINFORMACION
    Por lo que se sabe, del proyecto participarán Infobae, La Nación, Clarín, La Gaceta de Tucumán y La Voz del Interior, entre otros medios gráficos, televisivos y radiales. El objetivo será la producción de chequeos constantes que podrán ser publicados desde el 11 del corriente, en simultáneo por todos los aliados en esta cruzada hasta el 11 de diciembre, luego de que asuma el gobierno elegido.  
    El nombre retoma el juego de palabras: la información verificada y confiable de #ReversoAr será la contracara de la desinformación que circule a través de las redes sociales, canales de mensajería instantánea y medios durante la campaña presidencial de 2019. Esta iniciativa sigue las enseñanzas de otras que se hicieron en diferentes países: “CrossCheck” en Francia, “Electionland” en los Estados Unidos, “Verificado” en México, “Comprova” en Brasil y más recientemente “Checkpoint” en India y “Comprobado” en España. 
    Los contenidos estarán disponibles en en www.ReversoAr.com, y también en las diferentes redes sociales de la alianza que serán @ReversoAr en Facebook, Instagram, Twitter y YouTube. Además, habrá un contacto vía WhatsApp en ReversoAr.com/whatsapp .
    También Facebook presentó su plan de seguridad para revisar noticias y cuentas falsas que interfieran en la campaña presidencial. Varias de las medidas se replicarán en Instagram y WhatsApp, dos de las redes sociales más utilizadas por los usuarios y los políticos y parte del coloso cibernético. Ahora será más fácil saber qué contenidos son promocionados y cuánto y quién pagó por los anuncios patrocinados.
    UN SUPER MILLONARIO EN GRANJAS DE TROLLS 
    Mientras tanto, es un secreto a voces, que la Casa Rosada gasta anualmente más de 200 millones de pesos para alimentar sus "granjas de trolls", que operan como verdaderas picadoras de carne. La oposición señala que Marcos Peña es el que maneja los hilos y hace pocos días llamó a su escudería a "salir a militar el optimismo en las redes". 
    Si focalizamos en los Trolls center (cuentas de tuiter para masificar un mensaje real, medio real o falso) facturan a mansalva. Pueden valer hasta 200 mil dólares por mes si se trata de salir a operar por una competencia por la presidencia.   
    Un importante operador con varias elecciones sobre los hombros, vaticinó que "este año no hay plata fuerte para las campañas y las redes sociales se van a convertir en una verdadera cloaca. Nadie se va a salvar de la difamación y golpes bajos. Además, vamos a ver más espías, carpetazos y arrepentidos truchos". Todo tiene que ver con que las prácticas políticas están fuertemente contaminadas por las acciones de desprestigio que se manipulan a través de las nuevas tecnologías. Sacan provecho, merced a que el 25% de los argentinos no chequea las noticias en las redes sociales, por lo que es muy fácil reproducir las que son falsas. 
    A nivel parlamentario el propio jefe de Gabinete Marcos Peña, ha sido denunciado como el cerebro del “gabinete en las sombras”, especialista en operaciones de prensa. De acuerdo a un documento que fue presentado por la diputada massista Graciela Camaño, Peña comanda al menos una monumental base de datos con “cuatro grandes estructuras creadas por funcionarios en campaña, que son financiadas por el gobierno nacional con un costo anual que supera los 200 millones de pesos. 
    LA USINA DEL OFICIALISMO NO DESCANSA
    Desde la llegada de Macri al poder, en  la Casa Rosada funciona  una Subsecretaría de Vínculo Ciudadano, cuyo rol formal es promover la acción del gobierno en las redes sociales.
    Allí trabajan a diario entre 35 y 40 especialistas en temas digitales. Desde una oficina pegada a Plaza de Mayo, el grupo destina este poderoso recurso a difundir los mensajes del jefe de Estado en todos los soportes y a través de todos los canales de internet existentes: Facebook, Snapchat, Instagram y Twitter, entre otros.
    El gobierno manipula verdaderas "granjas de trolls", donde habitan jóvenes con distintas y múltiples cuentas de Twitter, Facebook, e Instagram. Son los denominados "cibermilitantes amarillos", que publican en conjunto notas de opinión o comentarios en foros y todo sitio donde se deba mantener positiva la imagen del Presidente. En esa volteada, caen también famosos como Marcelo Tinelli y Mirtha Legrand y se formulan críticas ofensivas a columnistas de los medios, a través de lectores con nombres falsos. 
    EN LA BASE DE ANSES ESTA LA CLAVE
    El gobierno de Mauricio Macri perfeccionó y “blanqueó” el uso de datos para la propaganda. Le dio acceso a la Secretaría de Comunicación Pública a la base de datos de la Anses, con un objetivo, en apariencia, noble: llegar a la gente con lo que la gente necesita. 
    La Anses tiene registro detallado de 32 millones de argentinos. Teléfonos, domicilios, nivel de ingresos, entre otros. La medida generó la reacción del arco opositor, que sabe el valor que esa base tiene en marketing político.
    Tanto oficialismo como oposición tienen al alcance de su mano la información. Al que está en el gobierno le cuesta menos porque la tiene, el que está enfrente tendrá que pagar. 
    Pero hay dos aspectos que hay que tener en cuenta en este mundo del marketing. El primero es que el acceso a los datos personales de alguien en la mayoría de los casos es ilegal, porque rompe la protección de la información de los ciudadanos.
    EL DAÑO DE LAS MEDIAS VERDADES
    La campaña sucia se usa para debilitar a un rival, o directamente sacarlo de la cancha. Hay que tener en cuenta, que las medidas verdades hacen mucho más daño que una mentira. 
    El segundo es que esa misma información que alguien usa con fines nobles se puede volcar al servicio de una campaña sucia, una de las preferidas por muchos políticos.
    Las fake news suelen tener un contenido muy llamativo, cosas que incluso hacen dudar, pero mucha gente las comparte porque concuerdan con lo que piensan, por ejemplo, sobre determinado político.
    El politólogo Kevin Grunbaum, consultor en comunicación digital, que analiza los comportamientos en redes sociales a diario para asesorar a sus clientes, está convencido de que las noticias falsas "son más fértiles" en la grieta y asegura que la desinformación no tiende a cambiar opiniones sino a "radicalizar las posturas más duras".
    El provecho de las fake no está en el efecto sobre los polos ideológicos -aunque son los que la hacen circular-, sino en el impacto sobre los votantes que no encuentran un candidato que los satisfaga. Es decir, los indecisos. "En ese caso sí creemos que puede torcer una opinión, hacia uno u otro lado", asegura Grunbaum.
    A LA CAZA DE LOS INDECISOS
    Por su magnitud, los indecisos son una pieza clave para las fuerzas políticas en las próximas elecciones. Según las últimas encuestas sobre intención de voto de la consultora Management & Fit y de la Universidad de San Andrés, el porcentaje de votantes que aún no se definió ronda el 40% del electorado.
    En el comienzo del año electoral las fake news aparecen cada semana, a veces cada día, con distintos niveles de impacto, por temas diversos. Al final del proceso de propagación intervienen los usuarios que creen que esa información es real y la difunden. Son una parte crucial del proceso de propagación, pero también los más afectados por un mecanismo intencional y organizado, aunque de bajo costo, con consecuencias tan amplias como difíciles de medir, sobre todo, combatir.
    El éxito principal de una fake news radica en la cantidad de veces que es reproducida y la cantidad de "impresiones" que causa. Cuando el trabajo está encaminado, quienes las arman muestran a sus clientes las métricas que dan cuenta de los resultados tangibles: interacciones, alcance en cantidad de usuarios, compartidos. Aunque cuando se trata de WhatsApp, la medición es casi imposible.
    Los Trolls center  para una campaña presidencial pueden valer hasta 200 mil dólares por mes, según confesó Andrés Elías, un ecuatoriano que se dedica a ese tipo de campañas. Si bien es cierto que el mundo de Twitter está más identificado con el “círculo rojo”, es decir, políticos, periodistas, empresarios y líderes de opinión, también pueden causar mucho daño, sobre todo, si se masifican mensajes que luego son legitimados por cuentas oficiales de políticos o replicados en medios de comunicación en teoría serios.
     
    *Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Su correo electrónico es jorgejoury@gmail.com. Si querés consultar su blogs, podés dirigirte al sitio: Jorge Joury De Tapas.  

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