martes 12 de noviembre de 2019 - Edición Nº2239
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El cura Lorenzo le contestó al Sindicato de Prensa y se ofreció a responder a las acusaciones "expediente en mano"

El gremio de Prensa había repudiado las intenciones del sacerdote de imponer un bozal legal a periodistas y Medios que dan tratamiento al caso por denuncias de abuso que lo tiene como protagonista. La carta completa que envió al Sindicato de Prensa Bonaerense,.


Sr. Antonio Guillén Secretario General Sindicato de Prensa Bonaerense PRESENTE ___________________

De mi mayor consideración, En el día de hoy el Sindicato de Prensa Bonaerense emitió un comunicado repudiando una demanda mía. Quiero aclarar el trasfondo de la cuestión ya que no he procurado limitar la libertad de expresión en forma alguna. Como usted sabe, desde hace tiempo hay una denuncia en mi contra sobre un supuesto hecho de abuso. Dicha denuncia es falsa y refiere a hechos y situaciones que nunca ocurrieron. Tramita en la UFI N°1, donde no estoy siquiera imputado (sino sólo “denunciado”) por no encontrarse ningún indicio de que haya ocurrido algo parecido a lo denunciado. Esta denuncia ha tenido una cobertura periodística importante, y muchas veces se presume mi culpabilidad sin siquiera concederme el derecho a réplica. Todo ello ha ido aumentando el daño que supone la difusión de toda calumnia. Por otra parte, en la justicia canónica se abrió también un expediente en la Curia platense, llegando a las mismas conclusiones que sostuviera la Fiscalía al archivar la causa en el año 2009 y lo reiterara en Marzo de 2019: los hechos denunciados no existieron. Estas calumnias, donde me señalan en actitudes horrendas son sobre hechos que no existieron y que espero que la justicia esclarezca para limpiar mi nombre. Imagine también cómo se ha aumentado ese daño con algunas coberturas periodísticas que recortan incluso lo que está documentado en la causa, para presentarme como culpable, o peor aún, como culpable e impune.

Han llegado incluso a acusarme de “perverso” por intentar defenderme de estas acusaciones atroces. Estoy convencido de que el Sindicato de Periodistas Bonaerenses obró con buena intención al redactar el comunicado, y comprendo que velan por la libertad de expresión y el libre ejercicio de la profesión. Sólo pido que comprenda que soy acosado por algunos medios que me tratan como si fuese culpable, y nadie está preparado para el escarnio público y ser tratado de manera injusta. Entiendo que la primera impresión que tiene cualquier persona de bien ante hechos relatados como los que figuran en la denuncia es la de ponerse del lado de la víctima, y más en casos de abuso donde se intentaría garantizar la impunidad al presunto culpable. Lo entiendo y creo, insisto, es lo que haría una persona de bien. Ahora, detengámonos un momento a considerar qué pasa en casos como el mío. Una denuncia falsa, con un contenido denigrante, y que se apoya en antecedentes horrendos ocurridos con otros sacerdotes en varios países del mundo, me deja en el peor lugar que pudiera haber imaginado.

El daño que se me ha hecho, creo, es ya irreparable. Es por ello por lo que dar mayor amplificación a la calumnia, es una clara cooperación al mal. Más allá de la enorme injusticia que supone una denuncia falsa como esta, quiero destacar un aspecto importante. Los abusos sexuales en la Iglesia son un tema tan serio como dramático, con innumerables víctimas reales con heridas dolorosas. No podemos permitir que se banalice este tema. En este sentido, tomar a la ligera una denuncia infundada, que es desmentida por todos los testigos que el mismo denunciante cita, es banalizar los abusos, abordando un tema doloroso con una frivolidad injustificada. Ignoro las motivaciones de quienes impulsaron esta denuncia. Los he perdonado a todos.

Comprendo que los medios hayan dado publicidad a sus calumnias, sobre todo porque interpreto que han querido dar visibilidad a una aparente injusticia, sin tener noción de que la injusticia la cometían justamente al darle esa publicidad. No hay palabras para describirle el calvario que estoy pasando con esta novela. Confío en que la Justicia se pronuncie pronto para terminar con esto, y tengo esperanzas en que Usted me concederá, al menos, el beneficio de la duda, para no continuar acrecentando el daño que se me ha hecho. Le cuento, a modo de ejemplo, que la falsa denuncia y su correspondiente cobertura periodística me han llevado a desistir de mi nominación como párroco en una iglesia en Tolosa, y a dejar el Servicio Penitenciario donde fui capellán.

Y todo ello por unas mentiras que fueron publicadas en numerosas oportunidades. La denuncia que presenté es la única herramienta que tengo como ciudadano de a pie para defenderme de una campaña calumniosa y mal intencionada en mi contra. He denunciado a unas personas concretas y a un portal en particular que se ha ensañado conmigo de una manera incomprensible. Y en todos los casos, siempre he ofrecido mi palabra como legítima réplica para que la prensa no acalle mi derecho a defenderme. En muchos casos, sólo les escribí cartas como esta que hoy le envío a usted, con la convicción de que obran de buena fe y buscan informar la verdad. Le ofrezco, finalmente, si lo desea, reunirme con Usted o con la persona que considere oportuno, con expediente en mano y le respondo todas las dudas que pudiera tener. Quedo a su disposición en este sentido. Descanso en la seguridad de que Dios lo sabe todo, ve en los corazones y conoce la verdad. Cordialmente, Eduardo Lorenzo Parroquia Inmaculada Madre de Dios Calle 502 entre 15 y 16.

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