martes 12 de noviembre de 2019 - Edición Nº2239
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Entre la euforia y la fábrica de pobres

*Por Jorge Joury.- El Gobierno sintió una “inyección de ánimo” en las elecciones de Mendoza. Busca estirar como sea el clima de positivismo en la opinión pública. La Rosada también celebra por estas horas el desorden discursivo del peronismo. Mientras Alberto intenta imprimir una imagen de moderación, sufre cada semana con la elocuencia de personajes que pueden funcionar como "piantavotos".


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El Gobierno sintió una “inyección de ánimo” en las elecciones de Mendoza. Busca estirar como sea el clima de positivismo en la opinión pública. El entusiasmo del oficialismo tiene dos componentes. Por un lado, la contundente victoria con el 50 por ciento de los votos del candidato Rodolfo Suárez, y en segundo lugar, las manifestaciones que se dieron en la marcha del “Sí, se puede” el sábado en las Barrancas de Belgrano.
No obstante, conviene aclarar, que el candidato que ganó en Mendoza es el que apoyó Alfredo Cornejo, el presidente del radicalismo, y uno de los principales críticos de las políticas de la administración macrista. Cornejo fue el primero en llevar a la Rosada el cuestionamiento por el aumento de las tarifas. Incluso, fue uno de los mandatarios que desafíó a desdoblar los comicios. Tras el triunfo del domingo, Cornejo buscó tomar distancia de Balcarce 50 al afirmar que ganaron por “la gestiòn local”. Hay quienes especulan que Cornejo y Horacio Rodríguez Larreta, podrían convertirse en los profetas del posmacrismo, donde también habría lugar para María Eugenia Vidal y Martín Lousteau.
Pero también hay que dar cuenta que luego inaugurar un tramo de la Ruta N°7 junto a la gobernadora María Eugenia Vidal y al intendente Pablo Petrecca, Mauricio Macri tuvo en Junín este lunes su segunda marcha del “#SíSePuede”, donde todos volvieron a mostrarse positivos de cara a octubre. "Dicen que ganar es imposible, pero nosotros sí que sabemos de imposibles", aseguraron.
La Rosada también celebra por estas horas el desorden discursivo del peronismo. Mientras Alberto intenta imprimir una imagen de moderación, sufre cada semana con la elocuencia de personajes que pueden funcionar como "piantavotos". Es el caso de Juan Grabois, Gisela Marziotta, Dady Brieva, Horacio González y Eugenio Zaffaroni, entre otros. En contrapartida, en la Rosada ven como positivo que otras figuras con poder real en el peronismo como Omar Perotti, Juan Schiaretti e incluso Gildo Insfrán no tengan un papel protagónico en la campaña.
Los dos temas fueron analizados en la reunión de gabinete que encabezó Macri luego de anunciar la reducción de impuestos al trabajo para las pymes y comercios, como primera propuesta de campaña. Pero la realidad con los números crudos de la pobreza, le pusieron los pelos de punta a la Casa Rosada. El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), disparó con ímpetu sus estadísticas, al anunciar que la pobreza creció al 35,4%, alcanzando a 16 millones de argentinos. 
En la gestión de Mauricio Macri, si se compara el primer semestre del 2019 con el del año anterior, la pobreza aumentó más de diez puntos, superando el 27,3%. Estos indicadores, significan un contrapeso para que el Gobierno pueda revertir la situación en las elecciones de octubre. Para comprender el trazo fino de esta dramática realidad que duele como una espina, hay que acudir  al archivo, que nunca traiciona y levanta su dedo acusador. 
Basta con recordar que el 28 de septiembre de 2016 Mauricio Macri, brindó una conferencia de prensa junto a la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, minutos después de que el nuevo INDEC, a cargo de Jorge Todesca, difundiera los datos de pobreza que llevaban dos años y medio sin publicarse. En abril de 2014 el entonces ministro de Economía Axel Kicillof había ordenado dejar de publicar los indicadores de pobreza.
 Los políticos suelen mentir durante la campaña, con tal de rasguñar un voto.Pero mentir con lo más sensible, que es el hambre, deja  en Macri una mancha que difícilmente se borre, por mas que ensaye nuevas marchas épicas a lo largo y lo ancho del país, prometiendo que el ajuste se terminó. Macri no solo no bajó la pobreza, sino que la llevó a niveles alarmantes.
Aquel día del primer año de gestión de Cambiemos el procesamiento de los datos de la Encuesta Permanente de Hogares determinó que en Argentina había un 32,2%. En total, había 8,7 millones de personas que residían en 31 aglomerados urbanos que eran pobres. Los indigentes sumaban 1,7 millones de habitantes.
Cuando Macri se subió al atril en la Quinta de Olivos y tomó el micrófono, pronunció una de las frases más simbólicas de su gestión: “Hoy sabemos cuál es la realidad. Este punto de partida es sobre el cual acepto ser evaluado como presidente: por si pudimos reducir la pobreza en este gobierno. El jefe de Estado también había señalado en esa instancia, que "hay una cantidad enorme de argentinos que no la está pasando bien, les decimos que estamos trabajando todos los días para ir a pobreza cero”. No obstante, reconoció que ese objetivo “es obvio que no puede alcanzarse en cuatro años”.
En ese mismo discurso repitió uno de sus eslóganes de campaña, al señalar que la pobreza cero era un camino y no un objetivo a corto plazo, ya que no se podía resolver durante una sola gestión. Había sido uno de los temas principales durante sus giras de campaña en el 2015 y uno de los tres objetivos principales que tenía para los cuatro años de gobierno. Los otros dos eran la lucha contra el narcotráfico y combatir la grieta para unir a los argentinos.
Hoy la realidad marca que Macri no solo ha sido derrotado por la inflación, sino que su gestión ha fracaso en materia económica, convirtiéndose en una lamentable fábrica de pobreza, Los números que se difundieron en las últimas horas  representan el máximo valor desde que asumió el Presidente, mientras que la cifra de indigencia se ubicó en el 7,7%. Significa en términos absolutos, que hay más de 15 millones de pobres en el país, de los cuales unos 3 millones están en una situación de indigencia. Otro de los datos fuertes del trabajo es la pobreza en el Gran Buenos Aires, que alcanzó casi al 40% de la población
Semejante deterioro de la situación social, tiene razones muy puntuales. Se explica por la destrucción del poder adquisitivo del salario y de otros ingresos junto a la crisis generalizada del mercado de trabajo, con reducción de horas trabajadas y aumento del desempleo. Los pronósticos para el segundo semestre, también son pesimistas. Los especialistas estiman que con la nueva devaluación, la pobreza seguirá en ascenso y hasta podría pisar el 40%. Hasta aquí, es notorio el fracaso de una política económica, que desde el vamos apuntó a recomponer la rentabilidad empresaria mediante la baja del salario y al ingreso de capitales externos, que derivó luego en el incremento de la deuda y el ajuste como único salvataje.
Pero lo más lastimoso, es que las principales víctimas de la crisis son niños y niñas, donde la pobreza alcanza el 52,6%. O sea que en esa franja hay más personas en condición de pobreza que no pobres. Son cinco millones de chicos menores de 14 años, un millón más que hace un año.
Los especialistas sostienen que el empeoramiento de la situación será sistemático, porque en los hogares de clase media se reducen los fondos de reservas. Además, hasta que no haya un cambio de rumbo, las empresas van a seguir despidiendo gente, reduciendo horas, poniendo empleados en negro y no ajustando salarios. Mientras la fábrica de pobres siga funcionando día y noche, no hay manera de que el Gobierno recupere el crédito.
 
*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Para consultar su blogs, dirigirse al sitio: Jorge Joury De Tapas.    

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