martes 12 de noviembre de 2019 - Edición Nº2239
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Reparte el gabinete, pero no el poder

*Por Jorge Joury.- El ex ministro de Economía no descuida la campaña y sigue recorriendo pueblos, pero ya con la mirada puesta en su futuro gabinete. Además, sabe que se verá obligado a implementar un plan de austeridad para equilibrar las finanzas bonaerenses.


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Por:
Jorge Joury
 
Las últimas encuestas muestran que la gobernadora María Eugenia Vidal no podría dar vuelta el resultado obtenido en las PASO y Kicillof se convertiría en el próximo mandatario bonaerense. En la Provincia se gana por un voto y según los últimos sondeos, el ex ministro de Cristina lograría el 53,7 %, mientras que Vidal sacaría un 36,4 %. La diferencia es de 17,3 puntos, similar a la obtenida en agosto. Frente a este cuadro de situación, el ex ministro de Economía no descuida la campaña y sigue recorriendo pueblos, pero ya con la mirada puesta en su futuro gabinete. Además, sabe que se verá obligado a implementar un plan de austeridad para equilibrar las finanzas bonaerenses.  
En paralelo, Kicillof consolida su relación con Alberto Fernández, con quien se vio hace unos días durante casi tres horas para contarle la situación de caja de la provincia, que en el frente fiscal presenta, dicen a su lado, varios puntos críticos: no solo 80 mil millones de pesos que le faltan a Vidal para cerrar el año, según los datos de Kicillof, citó también un pago de deuda de 600 millones de dólares para las primeras semanas del 2020.
A todos los dirigentes que se reúnen con él y le piden cargos, Kicillof les responde que de eso no piensa hablar hasta después del 27 de octubre. Sin embargo, los distintos espacios salieron a reclamar algunas carteras, y el candidato ya definió que ningún sector de los que integra el Frente de Todos tendrá el control absoluto de los ministerios. Buscará que haya un reparto de cargos equitativo para balancear el esquema de poder. No obstante,  Kicillof reserva para su entorno más íntimo no solo la Jefatura de Gabinete, que podría quedar a cargo de Carlos Bianco, su jefe de campaña y chofer del Renault Clio con el que recorre la Provincia. También se anota las áreas económicas como el Ministerio de Economía, donde podría desembarcar el ex secretario de Comercio y compañero de militancia de Axel, Augusto Costa. Desde allí, Kicillof está convencido de que podrá recuperar la plata de la coparticipación que la Provincia perdió. Sobre esto ya habló con Alberto Fernández, quien le prometió la restitución de fondos. 
BAJO LA MIRADA DE CRISTINA Y MAXIMO
En  cuanto al resto de las áreas, en el entorno del candidato admiten que Máximo Kirchner y la candidata a vicepresidenta, Cristina Kirchner, tendrán también voz en el futuro armado, por lo que se espera que algunos dirigentes de La Cámpora tengan sus sillas garantizadas en el futuro gabinete provincial. Entre ellos suena para Salud el ex viceministro de ese  área Nicolás Kreplak . El concejal Gerónimo Ustarroz, primo y hermano de crianza de Eduardo “Wado” De Pedro, podría ocupar un lugar central en el Ministerio de Justicia. El objetivo de Kicillof es que ninguno de los sectores internos del Frente de Todos tenga el control total de los ministerios para evitar que le marquen la cancha. 
Por lo que si el ministro de una cartera pertenecerá a La Cámpora, el viceministro y cargos de subsecretarios serán para los intendentes y el massismo. En el entorno de Kicilllof señalan que: “Vamos a tener en el gabinete la misma proporcionalidad con las que se completaron las listas. La idea es gestionar juntos”. Kicillof sostiene que la columna vertebral de su gobierno serán los intendentes. Lo que piden ellos es la cartera de Infraestructura y el Ministerio de Seguridad para imponer, entre otros reclamos que vienen haciendo, las policías locales. 
Allí hay un nombre que también pelea para presidir la Cámara de Diputados bonaerense: el de Juan Pablo De Jesús. Pero Sergio Massa también pretende la cartera más caliente de la Provincia, al igual que Justicia y Educación, que podría ser ocupada por Luciana Padulo, actual consejera general de Educación por la oposición. 
Hace unos días, Kicillof participó de un desayuno con el camionero Hugo Moyano. Fue, en el lenguaje del kicillofismo, un encuentro de contención. El candidato navega entre las demandas de los múltiples sectores del peronismo y gambetea, casi siempre con el mismo latiguillo, los planteos que le hacen.
Cuando alguien le acerca un nombre para "ayudarlo" en el gabinete bonaerense, Kicillof responde con la misma frase: "Traeme un proyecto y después vemos quien es la persona correcta para llevarlo adelante".
Moyano, parece, tenía ese dato porque no le propuso ningún nombre pero le contó, y le entregó, un proyecto vinculado al transporte en la provincia de Buenos Aires. Kicillof se llevó la carpeta y prometió estudiarlo.
LOS ANGELES DE AXEL
También hay que destacar que Kicillof tiene un equipo conformado por jóvenes mujeres. Una de ellas es Jessica Rey, quien es su voz y su sombra desde hace ocho años.
Rey habla los siete días de la semana con el candidato. Decide qué notas periodísticas se hacen, qué fotos se envían a la prensa o cuáles se suben a las redes sociales. Maneja la relación con una cadena de periodistas que preguntan, reclaman, cuestionan y piden información. Comunicadora social egresada de la Universidad de La Plata, conoció al economista en marzo de 2012, cuando la convocó para hacerse cargo de la comunicación de la Secretaría de Política Económica que lideraba.
Además de Rey, otras seis mujeres ocupan lugares relevantes dentro de la estructura que lidera Kicillof y que, inevitablemente, se agrandará si se concreta su llegada a la gobernación. En el equipo de trabajo diario están Cecilia Nahón, Mara Ruiz Malec, Laura Goldberg, Paula Español, Agustina Vila y Teresa García. Forman parte del núcleo duro. De un equipo de trabajo que el economista conformó en su recorrido por el Ministerio de Economía y la Cámara de Diputados de la Nación. 
Otro de los hombres clave del candidato, es Carlos "Cuto" Moreno, un nestorista que supo ser el número dos de Carlos Zannini hasta el 2007, luego llevó la firma K como apoderado en el PJ y tiene, desde hace años, un despacho como diputado provincial. "El Cuto" fue uno de los primeros en orbitar a Kicillof en la apuesta bonaerense y es, ahora, un escolta inevitable en las tenidas más políticas del candidato.
LOS NUMEROS QUE PREOCUPAN 
Mientras Kicillof busca esquivar definiciones, con su equipo de colaboradores y su compañera de fórmula, Verónica Magario, quieren conocer los números de la gestión de María Eugenia Vidal, ya que se habla de la inquietante suma de 80 mil millones de pesos. Pero también hay que tener en cuenta que durante la gestión de Cambiemos, se dejaron de publicar los gastos presupuestarios, y los últimos movimientos que se conocen son de septiembre de 2018.  
Kicillof abriga  dos grandes temores. Uno es  el peligro de que se profundice el deterioro del tejido productivo y que el Banco Provincia (Bapro) se quede sin liquidez para enfrentar los primeros meses de su gestión.
“Cada pyme que cierra es difícil de abrir. El escenario es cada vez más complicado”, señalan desde los equipos técnicos que rodean al economista. La producción es uno de los cuatro tópicos que Kicillof quiere abarcar como prioridad en su agenda de gestión. Los otros tres son la educación, la salud y el empleo.
La manera de levantar las pymes, es mediante créditos a través del Banco Provincia. La preocupación del ex ministro gira sobre la liquidez con la que pueda quedar el banco cuando termine la gestión de Vidal y el manejo financiero de la crisis que haga la gobernadora.
A las primeras espadas de Kicillof les preocupa la falta de datos oficiales sobre las finanzas de la provincia. Tampoco hay datos certeros sobre la ejecución presupuestaria 2019, los que les permitirían saber si el presupuesto para este año se ha cumplido en los últimos nueve meses.
RADIOGRAFIA DE UNA PROVINCIA QUEBRADA
El diagnóstico que se maneja es que “la provincia está quebrada” y que “no tiene acceso a los mercados voluntarios de deuda”. Más allá del escenario bonaerense que deban enfrentar, saben que dependerán de las decisiones que tome Alberto Fernández y que le den un nuevo sentido a la macroeconomía.
Entre los temas puntuales vinculados a los costos del estado provincial que Kicillof sigue con detenimiento, uno de ellos es el déficit de la caja previsional del Banco Provincia que sería de 9 mil millones de pesos anuales.
El otro es el programa Súper ahorro 50% que la entidad crediticia otorga todos los meses para que sus clientes utilicen un descuento de ese monto en la mayoría de las cadenas de supermercados. Según la información que manejan, ese plan, que se lleva adelante desde junio de 2017, le cuesta a la provincia casi 5 mil millones de pesos.
Fuentes del Bapro señalan que la entidad “está bien en términos de liquidez”.
También hay que dar cuenta que otro de los temas inquietantes es la deuda que está en dólares en un 80%. Con la devaluación se duplicó la carga. En términos presupuestarios es exigente porque los cumplimientos son a corto plazo.
Una vez que pasen los comicios , y se confirman los resultados de las PASO, se comenzará a poner en marcha una transición ordenada y sin sobresaltos, para poner blanco sobre negro. La idea es que prevalezca la rigurosidad estadística sobre los entidades financieras del estado provincial, para establecer los desafíos y las limitaciones para encarar las acciones que se proyectan. "Hasta no abrir la caja de sorpresas no podemos tener un cuadro de situación", reveló una fuente confiable. Sabe que su mayor desafío, será contener un conurbano con un 40% de pobreza.
 
*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Para consultar su blogs, dirigirse al sitio: Jorge Joury De Tapas.    

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