martes 12 de noviembre de 2019 - Edición Nº2239
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Alberto ejercita el nestorismo y le abre los brazos a la gobernabilidad

*Por Jorge Joury.- Haber sido el jefe de Gabinete de Néstor Kirchner y luego el de Cristina, le da a Alberto Fernández el valor agregado que ningún otro Presidente tuvo. Conoce la botonera de memoria y sabe las teclas que hay que apretar para obtener resultados más rápidos. La mayoría de las estrategias, las aprendió de Néstor Kirchner, quien fue una suerte de faro en su vida política. Muchos creen que Cristina lo eligió, pese a ser uno de sus grandes críticos, porque está convencida que es el único dirigente con experiencia suficiente, que puede ponerle a la gestión la impronta que tenía su esposo.


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Por:
Jorge Joury
 
Como Néstor, Alberto está convencido en que motorizando las fábricas, con un modelo productivista para exportar, pero alentando también el consumo interno, se puede salir del pozo. Los últimos movimientos del presidente electo, certifican además el equilibrio que hace para ganar gobernabilidad y de esa manera garantizar la supervivencia de la poderosa coalición peronista.
En el búnker de la calle México aseguran que hasta el 10-D guardará los nombres del gabinete.Como su ex jefe político, Alberto les dice a todos que tienen chances. No obstante, en su círculo íntimo dejaron deslizar que los mosqueteros de la crisis ya están elegidos. Las únicas dudas están en Economía. En la cartera más sensible, se abanican los nombres de Matías Kulfas y Guillermo Nielsen. Sin embargo, muchos lo ven a Nielsen como el futuro negociador de la deuda, tarea que desempeñó con éxito bajo la gestión de Roberto Lavagna.
LAS PIEZAS DEL FUTURO GABINETE
La danza de nombres del gabinete va a continuar, pero en los últimos días sonaron fuerte Claudio Moroni para Trabajo. A  Mercedes Marcó del Pont, fuentes del albertismo le auguran un futuro en la AFIP. Más firmes aparecen otras probables designaciones: Felipe Solá en Cancillería, María Eugenia Bielsa en Vivienda y Daniel Arroyo en Desarrollo Social. Las mismas fuentes mencionan al massista Diego Gorgal como posible encargado de Seguridad, aunque no está claro si seguirá siendo un Ministerio o si se convertirá en un Consejo. A Ginés González García muchos lo ven en la cartera de Salud.
También hay que decir que Santiago Cafiero ha crecido políticamente al lado del nuevo presidente y Fernández lo quiere en una posición de relevancia en el gabinete.
Eduardo “Wado” De Pedro sería el futuro ministro del Interior. Hoy es el dirigente kirchnerista que, por su visión de la política y sus contactos en el peronismo, mejor representa el papel de nexo entre Alberto y Cristina. Pero las novedades que más han impactado en el sensible entorno de la ex presidenta fueron las presencias de Gustavo Beliz y de Vilma Ibarra en el equipo de transición que debe negociar con el macrismo. Beliz se tuvo que ir del gobierno de Néstor Kirchner por revelar la identidad del espía Jaime Stiuzzo. Y Vilma Ibarra, que fue pareja de Alberto Fernández, publicó un libro muy crítico hacia la gestión de CFK.
Para los observadores, habrá que empezar a poner los ojos en los vaivenes de la futura coalición. Los que vieron el palco triunfalista del domingo, con pleno acento Cristinista y el del martes en Tucumán, con el presidente electo rodeado de gobernadores, intendentes y sindicalistas, sin una pizca de La Cámpora, se ven venir las brisas propias de una interna. 
MASSA, UN JUGADOR CLAVE EN EL CONGRESO
Lo  del domingo por la noche, fue una puesta en escena ajustada al gusto de Cristina, quien le prodigó múltiples elogios a Axel Kicillof, con el que detentará junto a su hijo Máximo, parte del poder territorial bonaerense. 
Y el primer acto de Alberto Fernández, apenas 48 horas después de convertirse en presidente electo, acaba de mostrarlo en Tucumán apoyado en lo que considera su base de sustento. Vimos mucho PJ, gobernadores, intendentes y jefes sindicales. No se trata sólo de simbología ni se agota en fotos. Es un tablero amplio, donde se anotan otras fichas, desde la provincia de Buenos Aires hasta los reacomodamientos en el Congreso. Alberto no quiere que se le escape la liebre. Busca contener a todos bajo el mismo techo.Sabe que solo con unidad, se puede surfear lo que está por venir para volver a poner el país de pie.
Tal vez la del domingo fue una foto y la del martes otra. Pero quedó claro que AF actuó con equilibrio y puso a las dos en su álbum personal, para desactivar en la oposición cualquier intento de querer mostrar  una posible fractura.
En la futura conformación del Congreso nacional, durante la semana, Sergio Massa y Cristina mandaron otra señal positiva.Se reunieron para articular la futura estrategia parlamentaria. Ya existe consenso para que el  Frente de Todos impulse a Massa como presidente de la Cámara baja en el lugar que hasta el 9 de diciembre ocupará su amigo Emilio Monzó. Esa será una transición fácil para el tigrense.
HERRAMIENTAS CLAVE PARA EL DESPEGUE
Desde ese rol, ya punteó con la fórmula presidencial los temas urgentes, los instrumentos que necesitará el gobierno de Alberto Fernández para avanzar en sus propuestas de campaña que tienen como eje la generación de empleo, la contención social y del hambre y el pago de la deuda.
Massa tanbién habló con Kicillof de las cuestiones que involucran a Buenos Aires y que pasan por la agenda del Congreso de la Nación. Entre ellas, el ex ministro está pidiendo que le reactiven el Fondo del Conurbano. Y en su cita con Cristina, como en la diaria con el presidente electo, Massa avanzó con la lista de temas que son prioridad y que deben consensuar con anterioridad.
Las metas que se trazaron es intentar que en una sola sesión se definan varios temas que serán el eje de la futura gestión: el Consejo Económico y Social (que integrarán el Estado, empresarios y sindicalistas y que buscará generar empleo, beneficios para la producción y cuidado de precios) y la base para la convocatoria a un Consejo de Seguridad que a futuro reemplazará al ministerio del tema.
La agenda actual y hasta fin de año incluye el Presupuesto, la reforma tributaria y, por supuesto, la deuda. En el primer caso el Gobierno ya envió su propuesta. Se acordó, como estrategia, tomar ese proyecto para no empezar nuevamente el trámite parlamentario y hacerle todas las modificaciones que consideren necesarias como adecuar metas, planillas y gastos a la nueva mirada del nuevo gobierno. Habrá gestiones ante el Fondo Monetario Internacional en paralelo. Con una premisa: los negociadores del Frente de Todos argumentarán, como lo hizo en campaña Fernández, que “el gobierno actual incumplió con el FMI”. Esperan ganar tiempo y conseguir respaldo.
En todas las cuestiones, sin embargo, se decidió arrancar los debates el 10 de diciembre, tras la asunción de los nuevos diputados y senadores y el nuevo presidente de la Nación. Desde ahora hay contactos en busca de consenso y a fines de noviembre el Frente de Todos convocará a reunión de todos los legisladores electos para acordar el trabajo. No esperarán sin embargo hasta esa última semana del próximo mes para definir los temas o los responsables como autoridades parlamentarias, jefes de bloques y presidentes de comisiones.
Hasta hace unos días se planteaba la necesidad de apurar la sanción de la Ley de Góndolas y la de Alquileres. Hoy se está reviendo. Hay dos opciones: modificar los proyectos en tratamiento o esperar a diciembre y con la legitimidad del recambio avanzar con iniciativas propias acordes al plan que elaboran los futuros ministros de Desarrollo Social y de Hábitat y Vivienda, Daniel Arroyo y María Eugenia Bielsa respectivamente.  
UNA APUESTA A LA TRANSVERSALIDAD
Alberto Fernández siempre apostó a la transversalidad y el diálogo. Se da como muy probable que invite a Ricardo Alfonsín a ponerse al frente de la Oficina Anticorrupción. Ese corte transversal que trasciende las procedencias personales, podría ser uno de los rasgos –junto a cierta renovación generacional con los sub 50- que defina a su futuro gobierno. Tampoco es casualidad que otro de los representantes del radicalismo alfonsinista, el legislador porteño Leandro Santoro, de Los Irrompibles, polemista eficaz cuando hay que debatir en los programas políticos, tenga muchas chances de integrar el próximo elenco gubernamental.
 Aunque el macrismo mediático se apure en señalar una grieta interna insalvable en el Frente de Todos, es probable que el futuro presidente esté preparando un modo de conducción compartimentada, que se vaya desdoblando en distintos momentos e intereses, para liderar no de un modo hegemónico sino de manera disociada, como fue su exitosa campaña electoral. Alberto hará todos los equilibrios posibles. Sabe que la unidad del peronismo significa una suerte de blindaje para encarar lo que viene.
Muchos se preguntan: ¿De dónde saldrán los recursos para asistir a los que necesitan de manera más urgente la asistencia oficial?. El tsunami económico con que Fernández recibirá el poder tiene un rasgo peculiar. Menem, cuando llegó, echó mano de "las joyas de la abuela". Kirchner tuvo la soja con la tonelada a más 600 dólares. Y Macri, el endeudamiento, gracias al aislamiento financiero kirchnerista. ¿Con qué cuenta Fernández?, Es un interrogante urgente que comenzaremos a visualizar después del 10 de diciembre. No va a ser fácil navegar una economía a la que se le cayeron hasta los alambres, mientras se abordan discusiones troncales de definición ideológica, programática y de poder. El piso de la crisis se desconoce y es de temer.
 
*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Para consultar su blogs, dirigirse al sitio: Jorge Joury De Tapas.   

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