martes 19 de noviembre de 2019 - Edición Nº2246
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Una trama de crueldad y esclavitud detrás del Cinturón Frutihortícola con el que se llena la boca la política platense

La obrera que murió por la caída de un rayo se vio obligada a trabajar bajo el temporal. Revelan que las condiciones laborales parecen salidas de La Cabaña del Tío Tom. Pedir permiso para tomar agua con 40° grados a la sombra.


No hay político, en campaña o sin ella, que no se llene la boca hablando de "la importancia" del Cinturón Frutihortícola de La Plata. Lo tienen siempre a tiro en cuanto discurso pueden dar y esa costumbre incluye a todos y todas cualquiera sea el partido político al que pertenezcan. Lo mismo ocurre con el "establishment" platense donde tras la muerte de  Zulma Zarza, literalmente partida por un rayo en una quinta de la Ruta 36, algunos se preocupan por el clima y apuntan al fenómeno de los rayos y las centellas.

Todo parece salido de La cabaña del tío Tom, un clásico de  la literatura escrito por Harriet Beecher Stowe donde el eje es la maldad y la inmoralidad de la esclavitud

Detrás del episodio que costó la vida a Zulma, que tenía 36 años y cinco hijos corre una trama de esclavitud inconcebible, de derechos laborales pisoteados en los que nadie repara a la hora de llenarse la boca hablando del "Cinturón Frutihirtícola".

Revelaciones sobre ese estado de crueldad al que son sometidos los trabajadores rurales a pocas cuadras de Plaza Moreno, fueron hechas  por el ingeniero agrónomo y coordinador del MTE Rural, Lautaro Leveratto durante un extenso informe de la agencia de noticias InfoBlancoSobreNegro que reproduce Diario Full.

Asco y verguenza es el sentimiento que impera al cabo de leer el artículo:

Trabajaba en una quinta de grandes dimensiones ubicada en Ruta 36 y 448 que cuenta con unos 40 peones estables y se multiplican a más de 200 durante la época de cosecha intensiva. El lunes, obligada porque al día siguiente había “carga” en el Mercado, ella y sus compañeros desempeñaban sus labores en medio de una tormenta eléctrica que le terminó cobrando su vida.

Allegados de la mujer paraguaya luego contaron que a pesar de la tormenta no se guarecieron en un lugar seguro porque los patrones los castigaban si interrumpían sus tareas. Era lunes y al día siguiente, al igual que los jueves y los domingos, había que cargar los cajones de verdura para venderlos en el Mercado Regional.

El impacto del rayo fue tan fuerte que otros trabajadores fueron empujados varios metros por la onda expansiva. Zulma sufrió quemaduras en un 40% del cuerpo y en los primeros minutos de este viernes falleció en el Hospital Melchor Romero al sufrir al menos tres paros cardíacos. La mayor de sus cinco hijos de 15 años y el siguiente en edad trabajaban con ella en la misma quinta.

En diálogo con InfoBlancoSobreNegro el ingeniero agrónomo y coordinador del MTE Rural, Lautaro Leveratto, se refirió a las condiciones laborales del sector y explicó: “Es habitual que se trabaje bajo la lluvia. Los domingos, martes y jueves se hace entrega de la carga en el mercado. Llueva o truene hay que sacar verdura porque lo exige el patrón. Los productores familiares también están obligados a vender para poder pagar el alquiler o comprar comida”.

“Hay una informalidad muy grande que obliga a tener un ritmo de trabajo constante sin importar las condiciones climáticas”, remarcó Leveratto y agregó: “No puede ser que alguien muera por un rayo estando a 1.500 metros de una localidad urbana. Debería haber pararrayos, son establecimientos intensivos con mucha mano de obra. Esa es una deuda estructural tanto del municipio como de la provincia”.

Por otra parte, el coordinador de la organización que suele hacer los “verdurazos” en distintos puntos del país señaló: “Además hay una gran desregulación en los contratos y las condiciones de vida. Los dueños de la tierra no permiten construir una vivienda de material digna, entonces los trabajadores están obligados a vivir en casillas de madera precarias y muy vulnerables ante eventos climáticos”.

Sobre los propietarios de estas tierras, Leveratto aseguró: “En general son personas que accedieron a la tierra por políticas públicas del pasado y la gran mayoría ya no trabaja sus parcelas sino que se dedican al arrendamiento”.

El referente del MTE Rural aseguró que en otras regiones “sí obligan a los dueños que alquilan sus tierras a contar con construcciones adecuadas para que pueda vivir una familia”, y agregó: "No se puede alquilar tierra y forzar a los productores a vivir en una tapera”.

Sobre el grado de explotación de los peones de quintas grandes, en la zona oeste de La Plata apuntan a “la responsabilidad de la UATRE que nunca exigió el blanqueo de los trabajadores y habilitó grandes niveles de explotación”.

“Hace años, durante el verano, con temperaturas mayores a 40 grados, los trabajadores comenzaron a pedir que les dejen tomar agua cada media hora en vez de cada una hora y los terminaron echando a todos. Las condiciones laborales son parecidas en todos los establecimientos”, alertó César Gómez, un pequeño agricultor de Abasto.

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