domingo 15 de diciembre de 2019 - Edición Nº2272
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Monzó huele sangre en Cambiemos y sale a disputarle el territorio a Vidal

*Por Jorge Joury.- A partir del nuevo escenario que se abrió tras la holgada derrota de Vidal a manos del gobernador electo Axel kicillof, dentro de Cambiemos olieron sangre y se lanzaron a disputar la conducción del espacio. Otro es el intendente de Vicente López, Jorge Macri, que planteó una mesa de “conducción


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Durante cuatro años fue el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación y se convirtió en el jugador de mejor cintura y más respetado del Congreso. Los legisladores lo despidieron con aplausos y de pie frente a las bancas. Lo hicieron llorar. Fue el mejor premio para Emilio Monzó, que nunca fue reconocido por sus valores dentro del macrismo, cuando virtualmente fue uno de los armadores del PRO a nivel nacional. No hay que olvidar que Monzó en las últimas elecciones además fue vetado por la gobernadora María Eugenia Vidal y no pudo colocar a ninguno de sus alfiles en lugares importantes de las boletas seccionales.
A partir del nuevo escenario que se abrió a partir de la holgada derrota de Vidal a manos del gobernador electo Axel kicillof, los sectores internos dentro de Cambiemos, entre ellos Monzó, olieron sangre y se lanzaron a disputar la conducción del espacio. Otro es el intendente de Vicente López, Jorge Macri, que planteó una mesa de “conducción horizontal”. Sus palabras fueron contundentes: “Vidal ya no es la gobernadora de todos”.
LOS RADICALES MUY ENOJADOS
En esa misma línea se posicionaron los radicales, quienes harán vale su número dentro de la Legislatura bonaerense para negociar con el Ejecutivo a cargo de Axel Kicillof. En los últimos días protagonizaron una fuerte disputa con el PRO a partir de la renuncia del Secretario de Salud, Adolfo Rubinstein, por el protocolo de Abortos No Punible. En esa acción, que lejos de ser aislada, significó una medida de confrontación hacia Mauricio Macri tras la derrota electoral.
Carla Carrizo, diputada nacional de Evolución, también se sumó a la lista de disconformes. Expresó que si el presidente Mauricio Macri hubiera escuchado un poco más a Emilio Monzó, "probablemente la coalición Cambiemos habría ganado las elecciones y continuaría en el Gobierno por cuatro años más”. La legisladora sostuvo además que "Emilio Monzó acertó en muchos de los diagnósticos que hizo. El quería un Juntos por el Cambio amplio y no se lo escuchó lo suficiente”. Por otro lado enunció que Monzó "fue el gran armador de 2015, de Mauricio Macri y quien permitió la nacionalización del PRO". Luego subrayó que "nos quedamos con Miguel Pichetto y no alcanzó. La idea era que Pichetto fuera uno de los tantos que se acercaran a esta especie de liberalismo democrático".
BAUTISMO DE FUEGO EN VARELA
Si hacemos un poco de historia, desde el equipo amarillo siempre renegaron del ala política que representaba Monzó. Se recostaron más en las teorías del "purismo" que aconsejaba Marcos Peña. No obstante, a Mauricio Macri Monzó le hizo aprobar leyes fundamentales. Ahora, de vuelta al llano, este dirigente surgido de la cantera peronista irá por un sueño.Quiere llegar a ser gobernador de la provincia de Buenos Aires, disputándole a María Eugenia Vidal el liderazgo de la oposición. También hay que decir que Monzó se despidió con la sangre en el ojo con Macri: "Llevamos muchos Gobiernos tomados por obsecuentes", expresó en voz alta.  
Este jueves por la tarde, Monzó tendrá su bautismo de fuego. Será durante un acto oficial en una de las cunas del peronismo, en Florencio Varela. La presentación está prevista para las 18 en el salón de los Bomberos Voluntarios del distrito, ubicado en 25 de mayo y Dorrego. La movida fue organizada por el senador provincial Eduardo Schiavo, referente de la tercera sección y contará con la presencia de funcionarios y legisladores del riñón del titular de Diputados.
SE PROYECTA UN ESPACIO AMPLIO
Si bien no quiere saltar al albertismo, Monzó buscará tener una silla en el rearmado de la oposición y sumar como siempre planteó protagonistas que no encuentren lugar en el Frente de Todos.
Según anticiparon desde la nueva línea interna, se buscará tener un acercamiento con el sector del radicalismo bonaerense y habrá un canal de diálogo con el nuevo gobierno del Frente de Todos. Además, se diagramará una recorrida para el verano con eventos y jornadas en la Costa Atlántica.    
Monzó además tiene pensado poner un pie en La Plata en los primeros días de diciembre. En su entorno proyectan una charla en la universidad local y que esté entre los invitados el intendente Julio Garro, quien dio vuelta la elección y logró retener el municipio con un buen trabajo territorial. Gabriel Monzó, senador provincial, será quien lo invite.
De esta manera, el dirigente comienza a consolidar una armado bonaerense, que si bien permanecerá ligado a Juntos por el Cambio, le va a permitir potenciarse electoralmente en los próximos años.
Marcelo Daletto y Guillermo Bardón se cuentan entre los operadores del monzonismo. También se les suma Eduardo “El Rulo Schiavo, senador provincial peronista de Quilmes e integrante de “Juntos por el Cambio”, el actual vice ministro del Interior, Sebastián García de Luca y otros referentes legislativos y políticos identificados con el dirigente.
Por ahora se hacen llamar "Grupo de Afinidad", pero el objetivo es juntar a todos los dirigentes que tiene en la Provincia  para empezar a trazar los lineamientos de cara al próximo año y con miras a las elecciones legislativas de 2021, donde algunos se apuran a imaginar un escenario en el que le disputen a Vidal la primera candidatura.
EL PASE DE FACTURA A LA GOBERNADORA
"Emilio rompió cadenas y ahora es libre", describen sus coroneles. Recuerdan que, por un pedido de Vidal a Mauricio Macri, no lo dejaron pisar la Provincia. Tampoco le perdonan a la gobernadora la crueldad del último cierre, donde excluyó a toda su gente y los dejó en shock. "Ahora que no somos gobierno, nadie tiene el poder de veto", disparan con bronca.  
Monzó puede armar algo nuevo para catapultarse a la Presidencia, a la gobernación o simplemente integrar un Cambiemos con política. En su entorno sostienen que "debemos apuntar a algo más serio, si nos toca gobernar de nuevo, no hagamos un papelón como se hizo con Macri y Vidal”. El desembarco de Monzó en Varela tiene que ver con que "fue invitado por los compañeros peronistas de Cambiemos en la Tercera, y será el primero de varios actos que habrá de ahora en más”, confiaron sus asesores.
La convocatoria le cayó como un balde de agua fría a Vidal, que busca liberar la oposición y destaca que la respaldan un buen número de legisladores e intendentes, mientras intenta rearmarse en los municipios gobernados por el peronismo. "Monzó no tiene estructura. Ningún intendente le responde y sólo puede sumar muy pocos concejales porque nosotros le permitimos meterlos en las listas. Tiene solo un diputado y una senadora", analizaron  los escuderos de Vidal y agregaron: "Si hay una sección en la que no existe, es la tercera".
EN BUSCA DE UN NUEVO CAMBIEMOS
Si bien la gente de Monzó asegura que, a priori, la idea es construir "un nuevo Cambiemos", en el vidalismo ponen en duda la posibilidad de que siga adentro del espacio. Algunos creen que terminará siendo para Vidal "lo que Florencio Randazzo fue para Cristina en las intermedias de 2017". Es decir, un candidato para dividir el voto de Cambiemos. Pero otros creen que una candidatura por fuera del espacio puede terminar siéndoles funcional: "Emilio no le saca votos al PRO, se los saca al peronismo. A nosotros nos sirve que arme su lista peronista y terminen divididos", dejaron saber desde el cuartel de Vidal.  
Algunos ven que la vuelta de Monzó al conurbano bonaerense, es una suerte de revancha. Significa mojarle la oreja a la gobernadora en el momento en que busca darle a su construcción política nuevos vientos tras la derrota. Vidal quiere ser la jefa de la oposición en la provincia, respaldada por un buen número de senadores y diputados y por los lugares que negocia en estos días en los organismos provinciales que le corresponderán a la oposición macrista a partir del 10 de diciembre. Es su plataforma para volver a probar suerte en el 2021.
Si hacemos un poco de historia, hay que decir que la relación entre Monzó y Vidal se resquebrajó durante la campaña del 2015 por la estrategia política y rencillas personales. Y  luego virtualmente se pulverizó una vez que asumió como gobernadora. Si bien es cierto que hubo intentos de reconciliación,  Monzó fue cada vez más marginado de las decisiones oficiales del PRO, reservadas para Macri, Vidal, Marcos Peña y Horacio Rodríguez Larreta, que supo mediar en más de una oportunidad para acercar posiciones.
Apenas pisó la gobernación bonaerense, Vidal le hizo saber a Monzó que lo quería afuera de su terruño. A regañadientes, el diputado acató la orden. Hasta que en noviembre del 2016, el dirigente peronista hizo público su disconformidad. En una entrevista tiró hacia la cabeza del gurú Jaime Durán Barba y puso en duda el futuro de Cambiemos. Dijo que compartía con Vidal “un objetivo común: las elecciones del 2017 y una gestión muy difícil”. En las decisiones de la campaña de medio término, sin embargo, Monzó no tuvo ni voz ni voto. El resto es historia conocida.
UNA RELACION SIN RETORNO
El último fuego de artillería en el conflictivo vínculo entre el monzonísmo, Vidal y la Casa Rosada tuvo lugar en el cierre de listas bonaerense y luego quedó marcado en el intento del diputado de avanzar por la jefatura de la Defensoría del Pueblo, acéfala hace diez años.
Tras una tensa reunión con la gobernadora, previa a las PASO, el diputado entendió que no tenía lugar para sus dirigentes en las boletas de Juntos por el Cambio. Hace tres semanas, el PRO  también le cerró la puerta a su iniciativa para quedarse con la Defensoría. Quería refugiar ahí a su tropa, y hacer política de cara al futuro.
En las últimas semanas, el bloque de la Cámara baja que responderá al dirigente peronista a partir del 10 de diciembre quedó envuelto en versiones de quiebre con el resto de la coalición conformada por el PRO, la UCR y la CC que Macri pretende liderar, a pesar de la resistencia del radicalismo y de la Coalición, el partido de Elisa Carrió que prefiere una conducción colegiada. Hay que señalar que el interbloque oficialista, a punto de convertirse en opositor, está cruzado por notorias tensiones internas.
Monzó es la sangre nueva de la política y comenzará a sembrar. Le sobra cintura y espalda. El peronismo querría tenerlo de su lado, especialmente Sergio Massa que construyó con él un extraordinario vínculo. La moneda está en el aire.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Para consultar su blogs, dirigirse al sitio: Jorge Joury De Tapas.     
 
 

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