domingo 15 de diciembre de 2019 - Edición Nº2272
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El Banco de Pandora...

# Por Jorge Joury.- A medida que el equipo de Axel Kicillof mete mano en las cuentas bonaerenses, las sorpresas se descuelgan como en la caja de Pandora. La situación del Banco de la Provincia de Buenos Aires, la nave insignia de las finanzas bonaerenses es una prueba palpable del descalabro y la mala administración. Algunos lo comparan con la foto del Titanic y otros lo emparentan con un colador financiero, al que la gestión de María Eugenia Vidal le echó mano de manera indiscriminada


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Por ejemplo, los 5.600 mil millones que se esfumaron para financiar los “supermiércoles de descuento". Ese fue el caballito de batalla con fines electorales con el que Vidal afrontó la crisis económica durante las campañas electorales de 2017 y la de este año. Kicillof cree que "Vidal aplicó las mismas políticas que Macri, aunque con blindaje mediático" y contó que "Sergio Massa me decía que Vidal gasta 6 millones de pesos por día en las redes. A mis hijos, cuando juegan en la tablet, les aparece Vidal. Es un despilfarro". Kicillof observando este escenario, quiere colocar al frente del Banco a uno de sus amigos, el economista Juan Cuatrommo. Pero el balance final de la entidad centenaria se conocerá, de acuerdo a lo que marcan los estatutos, en marzo del año que viene. No obstante,  asesores del actual legislador, ya realizaron una primer autopsia. Quienes siguen de cerca la evolución de los números, anticipan un déficit de caja de más de 7 mil millones de pesos. Y se preguntan de dónde sacará Vidal los 20 mil millones que necesita para aliviar el rojo fiscal.
Kicillof apunta a que el banco se convierta en el corto plazo, en una herramienta fundamental para ayudar a las pymes, para que salgan de su letargo y activen la producción y el trabajo. Elabora además un plan como el PROCREAR para construir viviendas y mover la rueda del crecimiento. También prevé un AHORA 12. Todo a través del Banco. Pero aparecen piedras en el camino. De acuerdo los balances que trascendieron, los depósitos del sector público representaban el 16,5% del pasivo total en 2015, pero a junio de 2019 se ubicaron en 27,8%. En el mientras tanto, la caja de la entidad fue “chupada” por el esquema monetario que promovió el gobierno nacional: las Letras de Liquidez (LELIQ).
Los asesores de Axel Kicillof están convencidos que el Banco perdió gran parte de su papel de apoyo productivo, para dedicarse a las actividades especulativas. Es decir, se produjo un aumento de las tenencias de títulos, entre los cuáles se encuentran las LELIQ emitidas por el Banco Central (BCRA), que pasaron de representar el 4,7% del activo en 2015 al 22,4% en junio de 2019. Como contrapartida, bajó la participación en el crédito al sector privado. De ser el 62,2% del Activo en 2017 al 39,9% a mitad de este año. Esta caída equivale a $ 110.000 millones en créditos.
El modelo especulativo que impuso Vidal generó que el BAPRO haya perdido participación en el crédito otorgado a todos los sectores de actividad, entre los que se destacan producción primaria (-5,6% del total), industria manufacturera (-4,2%) y electricidad, gas y agua (-11,1%).
A pesar de la crisis que la propia administración provocó, el Ministro de Economía de la provincia, Damián Bonari, elevó una nota al directorio del Banco Provincia para que canjee un bono de $ 4.000 millones, con vencimiento al 6 de diciembre, por otros que vencen dentro de un año. De esta manera, la gestión de Cambiemos quiere esconder el inevitable default al que se encaminaba el principal distrito electoral del país.
Carlos Bianco, la mano derecha de Kicillof ya realizó un primer diagnóstico, luego de reunirse con
Federico Salvai, el Jefe de Gabinete provincial. En ese encuentro, Bianco confirmó la sospecha del gobernador electo sobre el rojo de las cuentas bonaerenses. Por lo que pudo saberse, Salvai admitió que faltan unos 70 mil millones de pesos para cerrar en equilibrio y que aspiran a que el gobierno nacional aporte 20 mil. El resto o el total, si las gestiones frente a Mauricio Macri no dan resultados, se financiaría, de acuerdo a los planes de Gobernación, con créditos del Banco Provincia y del Banco Nación.
Bianco sugirió que se descartaran esas herramientas y que se buscara un auxilio extra de parte del Gobierno nacional, en sintonía con un pedido anterior de Kicillof en pos de que el déficit de la administración central no se financie con la caja de organismos descentralizados como IOMA, IPS o el propio BAPRO, porque sería como una frazada corta para destapar otros nichos clave del gobierno provincial.
El temor que abriga Kicillof,  es que la banca pública bonaerense esté en iguales o peores condiciones que el Tesoro, a pesar de que la entidad afirma tener un patrimonio neto “superior a los 51.500 millones de pesos” y de que según datos oficiales obtuvo en el tercer trimestre del año ganancias por más de 6 mil millones de pesos.
Lo que no dice la cartelera oficial, es que esa ganancia representa un 30% de crecimiento que está por debajo de los índices de inflación acumulados en el mismo lapso de tiempo (37.7 por ciento a septiembre). Tampoco respecto del agotamiento de esas fuentes de ingreso.
Un vocero del Frente de Todos reveló que “hoy el banco gana plata solamente a través de las LELIQS, que están a la baja, el tipo de cambio y los créditos UVA y todas las actividades productivas pierden dinero: el descuento de cheques, la banca comercial, agropecuaria, corporativa y pyme. La diferencia es que el BAPRO tiene que orientarse hacia el beneficio público y eso le deja menos margen para hacer negocios”.
Pero la historia tiene otros capítulos oscuros, ya que el rojo se agranda a partir de los miles de millones del déficit de la caja de jubilaciones que se transfirieron al Banco, y que en La Bancaria y en el Directorio calculan entre 8.500 y 9 mil millones de pesos, o los 17 mil créditos UVA que otorgó y que implican un alto riesgo para la entidad si se cambia la letra chica de los contratos, como piden sus beneficiarios, que los consideran una estafa. Este escenario, se potencia con el crecimiento exponencial de la morosidad de clientes de tarjetas y de créditos personales, una suerte de maqueta de cómo la crisis económica perforó el bolsillo de los bonaerenses durante la gestión de Cambiemos y que se ocultó debajo de la alfombra.
 
*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información y analista político. Para consultar su blogs, dirigirse al sitio: Jorge Joury De Tapas.   

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