sábado 26 de septiembre de 2020 - Edición Nº2558
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El adiós a la cuarentena bonaerense

*Por Jorge Joury.- El gobernador Axell Kicillof le acercó al presidente Alberto Fernández una carpeta con números epidemiológicos alentadores sobre el cuadro sanitario de la provincia de Buenos Aires. El optimismo reinante es porque han disminuido los contagios en el AMBA, la zona roja más preocupante durante los seis meses de pandemia.


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Por:
Jorge Joury
 
 
En la gobernación califican lo que viene como empezar a transitar un camino hacia la nueva normalidad, después de observarse una bajada tras llegarse al pico de contagios.
La pista la dio en las últimas horas el ministro de Salud bonaerense, Daniel Gollán, al ratificar las señales que el gobernador había empezado a mandar en la última semana. Lo que se proyecta, es un paso a paso, para dejar atrás la cuarentena y pasar a una etapa de distanciamiento social y cuidados bajo estrictos protocolos.
“El Gobernador decía los otros días que probablemente pasemos de una etapa de lo que se llama cuarentena a una etapa de ciertas restricciones”, explicó el titular de la cartera de Salud, quien remarcó que “hay que tener cuidado ya que si se abre mucho la circulación pueden volver a crecer los contagios”.
Gollán le había dicho hace un tiempo cuando se le plantearon metas: "si es en septiembre, compro". Y todo parece indicar que la perspectiva empezará a caminar por terreno firme.
En la gobernación, septiembre estaba agendado como el posible punto de inflexión para que la curva de contagios comience a descender y los bonaerenses desanden, con lentitud, el camino hacia una vida protocolizada, pero sin tantas restricciones como las del último medio año.
Sin que haya desbordado el sistema sanitario, se pasó con tensión el desafío del invierno, ya que existía el temor que al Covid-19 se le podían sumar las enfermedades respiratorias tradicionales, lo que podría haber generado que las consultas se multiplicaran diariamente. En mayo se encendió la luz roja, cuando el sistema sanitario llegó al borde de la saturación.
Ahora, a un paso de la primavera y una curva que, según estiman las autoridades sanitarias bonaerenses debería empezar a descender en el corto plazo, todos se animan a hablar de una nueva fase. Ya están planificando una etapa donde la cuarentena tradicional quede atrás y en la que la población comience a vivir bajo estrictos protocolos de distanciamiento e higiene. 
Las últimas estadísticas alientan esa perspectiva. La meseta de contagios, que desde hace tres semanas observan en el gobierno porteño, ahora también la están divisando en la provincia de Buenos Aires, sobre todo en el conurbano, donde estuvo la mayor cantidad de casos.
Si bien se reconoce que el interior bonaerense aumentaron los casos, no hay ningún municipio que esté en un estado alarmante. El cuadro más delicado lo tiene Mar del Plata. Allí pondrán la atención en los días que vienen. En el resto de las ciudades, confían en el trabajo que han estado articulando los intendentes cuando  abrieron o cerraron las actividades según las circunstancias.
Después de julio, cuando los casos se concentraron en el conurbano, Kicillof le dio la potestad a los intendentes del interior de manejar las restricciones en el ámbito local. Siempre en línea con el Jefe de Gabinete bonaerense, Carlos Bianco, pero con la libertad de avanzar o retroceder según los casos que haya en los municipios.
Por lo que pudo saber DIARIO FULL, la intención de Kicillof es dar el paso adelante durante la próxima semana y habilitar nuevas actividades comerciales o sociales. Los grandes desafíos serán la construcción privada, la atención al público en los restaurantes y bares y las reuniones sociales al aire libre, además de un puñado de comercios que aún esperan habilitación.
En las próximas horas se definirán las actividades que se abrirán bajo nuevos protocolos, después que Kicillof lo hable con los intendentes y el grupo de expertos que lo asesoran. Se medirá el impacto, el riesgo y la necesidad, dijeron fuentes confiables. También ya se iniciaron consultas con el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta para mantener políticas comunes de cuidados.
Si bien el vínculo se tensó en los últimos días luego de que el presidente Alberto Fernández decidiera quitarle un punto de coparticipación a la Ciudad de Buenos Aires, la intención de Kicillof y Rodríguez Larreta es seguir consensuando las medidas sanitarias en el AMBA, el tiempo que sea necesario.
La potencial apertura de actividades de la próxima semana sería la terminal previa al comienzo de la nueva normalidad en Buenos Aires. Sería en veinte días. Cuando culmine la fase que se va a resolver esta semana. Esa es la idea que hoy tiene Kicillof. El cumplimiento de esa medida dependerá de que los contagios se sostengan o, en el mejor de los casos, disminuyan.
Otros de los signos que esperan es evaluar el impacto que tenga en la curva de contagios originada por la reciente protesta de la Policía Bonaerense. Los especialistas auguran algún tipo de rebote porque muchos efectivos que se movilizaron no estaban usando barbijo o no aplicaron de manera conveniente el distanciamiento social. La referencia que tienen, aunque más masiva, fue la marcha anticuarentena del 17 de agosto. Diez días después los casos subieron.
Las primeras espadas del gobernador sostienen que lo que  se tiene en claro, es que no se puede mantener la cuarentena hasta que salga la vacuna. Al día de hoy es imposible saber cuándo estará realmente y cuánto tardará el proceso de vacunación. Hasta allí se tendrá que llegar caminando con todos los cuidados. Será una vida repleta de protocolos, para no volver a activar la bomba.
 
  *Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Para consultar su blogs, dirigirse al sitio: Jorge Joury De Tapas.  

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