jueves 25 de febrero de 2021 - Edición Nº2710
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Llegó Vizzotti para clausurar la crisis, pero el vacunatorio vip puede seguir salpicando

* Por Jorge Joury.- El presidente Alberto Fernández le bajó rápidamente la cortina a la crisis abierta por el escándalo del vacunatorio vip. Ayer por la tarde, le tomó juramento a Carla Vizzotti como ministra de Salud, quien ratificó que se avanzará con "celeridad" en el plan de inmunización y prometió equidad y transparencia.


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Jorge Joury

 

El Gobierno cerró filas en torno de Vizzotti, y ningún funcionario se pronunció sobre el escándalo en el día de la jura. Las declaraciones quedaron en la letra fina de la nueva ministra quien destacó el fortalecimiento de "los dispositivos y acciones que garanticen la equidad en el acceso a las vacunas, monitoreando el cumplimiento de la planificación prevista".Mientras tanto, la olla a presión del vacunatorio vip sigue abierta y puede llegar a salpicar a otros funcionarios.
Desde Cambiemos levantan sospechas y reclamaron un inventario de vacunados para certificar si no existen más funcionarios o figuras cercanas al poder que hayan accedido a las dosis contra el Covid 19 por gestión directa de Ginés. Pidieron que además del expulsado ministro rinda cuentas ante el Congreso su gabinete, incluida su ahora sucesora Carla Vizzotti.
UN CASO EVIDENTE DE CORRUPCION
Al enmarañado escenario de sospechas, se le sumó la posición de Transparencia Internacional, quien disparó que " estamos en presencia de un claro caso de corrupción".
La cordobesa Delia Ferreira Rubio, presidenta del organismo, afirmó que es "difícil creer que sólo el ministro sabía del vacunatorio para amigos del poder". Y agregó: "La emergencia no es un cheque en blanco. El único que compra y distribuye vacunas es el Gobierno nacional. ¿Quién puede ofrecer vacunas a los amigos y organizar un sistema de vacunación paralelo?", se preguntó.
Además, Rubio destacó que "la transparencia es esencial" en la gestión de la pandemia de coronavirus, por lo que instó a los gobiernos a informar a la población "qué se compra, a qué precio, qué se recibe, cuándo, cómo se distribuye, quién recibe las vacunas, quién las aplica, con qué criterio".
En cuanto a Vizzotti, nació el 1° de abril de 1972, se recibió de médica en la Universidad del Salvador y se especializó en el control de enfermedades inmunoprevenibles e infecciosas, en medicina interna, y en sistemas y seguridad social.
Tras asumir, la funcionaria se centró en el esquema de vacunación y confirmó que en marzo llegará el resto de las vacunas previstas de Sputnik V provistas por el laboratorio ruso Gamaleya y remarcó que "desde el inicio, analizamos acciones sanitarias para dar respuesta a la pandemia, entablamos negociaciones con todos los productores para contar con vacunas seguras y eficaces en cantidad suficiente y en forma oportuna".
En un gesto de confianza, Alberto Fernández le cedió el protagonismo a la ministra, a quien abrazó en forma afectuosa luego de la jura.
EL GOLPE MAS DURO QUE SUFRIO EL PRESIDENTE
La controvertida metodología de Ginés González García en el ministerio de Salud, no solo fue un golpe al corazón del Gobierno, sino que el Presidente lo sintió como una desilusión por parte de un dirigente con el que lo une una relación de amistad de muchos años. Fue por ello que le pidió explicaciones a través de un diálogo telefónico cargado de tensión. Las respuestas del titular de la cartera de Salud no lo conformaron y lo terminó echando.
“Es inexplicable lo que hizo Ginés”, reconoció una de las primeras espadas de Alberto Fernández. Por el momento son difíciles de cuantificar las consecuencias electorales de la actual crisis, justo cuando el Gobierno buscaba revertir el malhumor social con el anuncio del Consejo Económico social, subiendo la vara en su batalla contra la inflación.Después de este papelón, cuesta imaginar cómo hará el oficialismo para reconstruir credibilidad y confianza en torno al plan de vacunación.
También hay que advertir que Carla Vizzotti queda a cargo de la cartera, pero muchos se preguntan que no puede ser que ella no estuviera enterada del vacunatorio clandestino siendo la responsable de esa operatoria.Ahora bien, si Vizzotti ignoraba que había un 'vacunatorio' junto a su despacho, ¿qué seguridad brinda para conducir un ministerio tan complejo como es el de Salud? Otra vez aparece un signo de interrogación. Menudo problema tiene por delante el jefe de Estado.
En 14 meses de gestión, esta es la segunda baja en el gabinete. La primera que había pagado con su cargo su “ineficiencia” fue la santafesina María Eugenia Bielsa , reemplazada en el ministerio de Hábitat por el ex intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi .
EL DAÑO A LA ESTRATEGIA ELECTORAL
Frente al actual escenario, nadie duda que la crisis, es la más dura que afronta el Gobierno. A criterio de los observadores, puede implicar un daño irreparable en la estrategia electoral diseñada por la Casa Rosada para ganar los comicios de octubre y soñar con la reelección de AF en diciembre 2023.
La salida de Ginés, era un final anunciado.Ya estaba en el radar del gobierno.No solo por las dificultades en la gestión, sino que se le sumaban la reiteradas fallas en la comunicación respecto a la pandemia y el plan de vacunación. Bajo estas circunstancias, la buena relación entre Fernández y su ministro fueron sufriendo un paulatino desgaste después de tantos discursos disociados.
A Ginés le toca irse por la puerta de atrás y de la peor manera. Erró todos los pronósticos. Dijo en enero de 2020 que no había "ninguna posibilidad" de que el coronavirus llegara a la Argentina. Se rectificó pronto, pero se jactó de que el Covid le preocupaba "menos que el dengue". Con la crisis detonada, expresó que el pico de casos llegaría en mayo. Después en junio, después en julio. Prometió tener vacunadas a 10 millones de personas en diciembre, pero se acaba febrero y apenas 400.000 consiguieron aplicarse una de las preciadas dosis.
UNA SEÑAL ETICA QUE NO PUEDE ESPERAR
El Gobierno, después del relevo escandaloso de Ginés, debe dar aún explicaciones convincentes sobre la lista especial de vacunados VIP. Está obligado proporcionar una señal ética que evite daños peores al plan para superar la pandemia. Se lo debe, para empezar, a los 7,3 millones de argentinos mayores de 60 años, por ende, en riesgo de muerte permanente, que esperan con angustia la inyección que les devuelva algo de normalidad, después de un año de saludar de lejos a sus hijos y sus nietos, de trabajar a distancia, de convivir con el miedo.
El amiguismo, el acomodo, el abuso de poder, en mayor o menor grado, existieron siempre en el Estado. Pero es innegable que en los últimos tiempos el fenómeno se ha expandido dejando la sensación amarga de la impunidad. Lo que le aportó el periodista Horacio Verbitsky es la jactancia. La sumatoria da como resultado un desprecio casi absoluto hacia quienes en este país están sometidos a la dura lucha por la supervivencia cotidiana y, en esta coyuntura en particular, a los avatares de una incierta provisión de vacunas. Mayor todavía es el desprecio hacia quienes están en la primera línea en esta guerra contra la pandemia y no tienen garantizada la vacuna en su totalidad y hacia quienes pertenecen a un grupo de riesgo, por edad o por comorbilidades, y que deben esperar con paciencia y resignación su turno porque no tienen posibilidad alguna de tomar un atajo como lo han venido haciendo impúdicamente los privilegiados que conocemos, pero que suponemos son cientos en todo el país.
LA CAMPORA EN EL OJO DE LA TORMENTA
También ofende que hasta los jóvenes de La Cámpora, que juran por la militancia y hacen un usufructo mediático de la vacunación, se hayan lanzado a la apropiación facciosa de una política pública, cuyo único destino debería ser la prevención de la salud. La vacuna sigue siendo un recurso demasiado valioso como para que el oficialismo lo respete como bien público y no lo convierta en insumo de campaña. Si para octubre el Gobierno no tiene vacunado al país, podría perder las elecciones. Esa reflexión de varios analistas, también la paladean amargamente algunos integrantes de la mesa chica del Presidente. Sin vacunas, no hay futuro. Suponer que la economía puede despegar sin atajar el avance del coronavirus, de comportamiento hasta aquí impredecible, es taparse los ojos frente a la película actual. Lo primero que hay que advertir, es que hoy no existe ninguna posibilidad de que el Gobierno pueda imponer nuevas restricciones a la circulación ni confinamiento alguno, no solo por la resistencia y fatiga social, sino también por la carencia de fondos para financiar otro eventual parate con IFE, ATP o plan alguno.
Los especialistas aseguran que para lograr la inmunidad nacional y despejar gran parte de los peligros, hacen falta no menos de 80 millones de dosis. No es fácil conseguirlas en un momento de extrema tensión en el que los estados económicamente más poderosos sostienen una tremenda puja con los grandes laboratorios internacionales que lideran los procesos de producción. Dicho esto, quedan tres prioridades para los presidentes. La primera son las vacunas, la segunda son las vacunas y la tercera son las vacunas.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP.

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