sábado 24 de agosto de 2019 - Edición Nº2159
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Duele mucho y cuesta caro pero crecen las consultas para borrarse tatuajes

El tratamiento puede superar los 30 mil pesos aunque todo depende de la cantidad de tinta que se le haya metido al cuerpo. ¿Una moda que pasó?


Hubo un tiempo en que tatuarse era una excentricidad. Que lo diga el genial Ray Bradbury con su Hombre Ilustrado. Hubo un tiempo en que el tatuaje era cosa de marineros aburridos y nostálgicos y de presos en igual sintonía. Eran tatuajes sencillos hecho a punta de aguja y tinta china. Pero todo evolucionó y hoy los tatuajes son otra cosa.
Y los que empezaron tibiamente con "algo acá en el hombro" terminaron como una de las hijas del  conductor de TV Marcelo Tinelli, por citar un ejemplo de tatuajes al por mayor.
"Me hice un tatuaje en las piernas y la verdad es que me miro al espejo y no me gusta", se oye decir en una charla entre amigas. Y no es el único caso.
  
Hoy tatuarse dejó de ser una decisión permanente y las nuevas tecnologías con que cuenta la medicina estética ofrecen alternativas para eliminarlos de manera eficaz e indolora.
 
"Hoy en día ya es tan habitual hacerse un tatuaje como eliminarlo, y dentro de los principales motivos para borrarlos sin duda los profesionales son una razón. También hay causas personales, muchas veces los tatuajes realizados durante la juventud con el paso del tiempo pierden significado y aparece la necesidad de borrarlo. Es muy frecuente la demanda de eliminación de nombres, frases o fechas, así como los tatuajes que como resultado del paso del tiempo pierden su estética, su forma queda desdibujada o ya no resultan atractivos". Para la médica especialista en cirugía plástica y estética Griselda Seleme (MN 80033), "son múltiples las causas por las que las personas deciden borrarse un tatuaje, pero la consulta común en todos los casos ronda en torno a cómo es el procedimiento y si duele".
 
En diálogo con Infobae, la especialista destacó que al momento de tomar la decisión de borrar un tatuaje, "es importante tener una consulta médica para evaluar las posibilidades".
 
La nueva tecnología de picosegundos se impone como la aliada ideal si de eliminar tatuajes de manera rápida e indolora en distintos tipos de piel se trata.
 
"Se trata de un láser de última generación que se caracteriza principalmente por emitir pulsos de energía que tienen una duración de una trillonésima parte de segundo -puntualizó Seleme-. Este pulso tan corto produce una entrega muy alta de energía en muy poco tiempo y de esta forma, la temperatura de las partículas de la tinta aumenta de forma súbita y las hace estallar en fragmentos mucho más pequeños". Al ser partículas tan pequeñas, el organismo las elimina de manera natural a través del sistema linfático.
 
Entre sesión y sesión se requiere una espacialidad de entre seis y ocho semanas "para que el cuerpo pueda eliminar el pigmento".
 
Seleme destacó que la técnica "permite borrar los tatuajes sin que queden rastros de ellos y con el plus de no dañar la piel, cosa que hasta hoy no podía lograrse ya que generalmente se cambiaba un tatuaje por un cicatriz".
 
"Lo que logra la tecnología de picosegundos es romper la tinta en pequeñas moléculas de micro pigmentos, que al estar rodeados de tejido sano se cicatrizan en forma natural", señaló la especialista, quien entre otra de las ventajas de la novedosa técnica resaltó que "al transmitir la energía de manera muy rápida no genera inflamación en los pacientes y la recuperación es mucho más rápida que con otros sistemas".
 
El láser picosegundos penetra en la piel y realiza una activación celular, de modo que estimula la producción de colágeno y elastina. La aplicación dura entre 10 y 15 minutos y generalmente se realizan de una a tres sesiones, aunque la duración del tratamiento dependerá de la condición de la piel en cada caso particular.
 
Si bien el procedimiento es muy bien tolerado, algunas personas pueden sentir "pequeños pellizcos en la zona". "Nosotros utilizamos todos los recursos para asegurar el confort de los pacientes, por eso aplicamos una máscara con crema anestésica y para quienes tienen un umbral muy bajo de sensibilidad y también nos ayudamos de un equipo de enfriamiento", explicó al respecto Seleme.
 
Sobre los cuidados posteriores, la especialista sostuvo que "al finalizar la sesión puede producirse un mínimo enrojecimiento, que no dura más de una a tres horas, por lo que se pueden retomar las actividades normales sin requerir tiempo de recuperación". Para potenciar los resultados y cuidar la dermis, la médica recomendó, al igual que para cualquier tratamiento de mejoramiento de la piel, usar protección solar y evitar la exposición al sol.

Leslie Ortner, especialista en medicina estética. “La gente más grande, en cambio, viene a borrarse el nombre de una ex pareja cuando la nueva pareja se lo pide”, agrega.

Siguen en la lista los tatuajes de retratos: “Acá vinieron, por ejemplo, familiares de los jóvenes que murieron en Cromañón que se habían tatuado la cara del que murió. Pero después, cuando empezaron a elaborar el duelo necesitaron sacárselo: es una forma de dejarlo ir y de poder seguir con sus vidas”, dice Galimberti. Para que no quede una cicatriz, es importante que haya tiempo entre sesión y sesión y que se aseguren de que el médico use un láser llamado Qswitch. “Hace poco vino una chica a la que se le había muerto un bebé y se había tatuado la cara. Cuando quiso sacárselo para superar el duelo, se lo hicieron en una sola sesión con un láser inadecuado y le dejaron un queloide terrible sobre la cara del bebé”, insiste.

El procedimiento no es indoloro y es largo. En el Italiano se hace una sesión cada 2 meses, y cada tatuaje necesita entre 5 y 15 sesiones, según la cantidad de tinta, el relieve y si tiene o no colores. El precio es otro cantar: cada sesión cuesta unos 1.500 pesos.

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