martes 21 de mayo de 2019 - Edición Nº2064
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La trampa de 10 puntos suspensivos

*Por Jorge Joury.- Hay estrategias que no deben ponerse en práctica seis meses antes de las elecciones, porque huelen a intento marketinero. Pero cuando no se tienen logros en la economía, todo es válido para mostrar en tiempos de campaña. Con la carta con 10 puntos para el diálogo, la Casa Rosada intenta domar la agenda con un martillazo al dólar, lograr un marco de gobernabilidad y de paso meter los garfios para provocar un daño en la interna del PJ.


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Por:
Jorge Joury
 
Es la manera que encontró la guardia pretoriana macrista, para sacar a Mauricio Macri del laberinto del Plan V y los rumores de cambios en el Gabinete. La movida lo puso al Presidente en el centro de la escena y le hizo recuperar puntos en las encuestas, además de devolverle la sonrisa a la Casa Rosada. El sondeo más fresco de Isonomía, la consultora más respetada por el PRO y que le realiza trabajos periódicos desde los tiempos en la Ciudad de Buenos Aires, mostró que Macri recortó a más de la mitad la ventaja que Cristina Kirchner le llevaba frente a un escenario de un eventual balotaje: ahora la brecha es de 4 puntos. 
No es un dato menor el que llegó a los despachos. Se trata de la misma firma que dos semanas atrás hizo temblar a los mercados con una encuesta que mostraba a la ex mandataria ganándole a Macri por 9 puntos, lo que le valió duras críticas. Hay quienes aseguran que con el llamado al diálogo, el Presidente tendrá la enorme oportunidad de reconstruir su alicaído liderazgo y de asegurarse un legado perdurable si se le alinean los planetas. Pero debe entender, que la forma más efectiva de motorizar y profundizar esa metodología consiste en eliminar todas las dudas de que pueda derivar en un beneficio electoral para cualquiera de las partes, comenzando por el propio Macri. Si el Presidente recuerda su primera promesa de campaña, "unir a los argentinos", no debería pensarlo demasiado.
Pero nadie duda que por lo bajo, lo que el macrismo quiere, es que Cristina caiga en la trampa y no acepta sentarse a conversar. No obstante, la ex presidenta le contestó al Gobierno desde La Rural, donde presentó su libro, pero sorprendió porque no usó un tono confrontativo. Ni siquiera nombró a Macri. Se refirió de manera elíptica al acuerdo convocado por el Presidente y redobló la apuesta exigiendo "algo más". En ese contexto, pidió por un contrato que "involucre a todos", incluido el "compromiso" de los empresarios.
El contrato de la ex presidenta pareció algo pensado más sobre cuestiones de fondo y a mayor plazo que el escuálido decálogo macrista. La idea de CFK ya aparece esbozada en el epílogo de Sinceramente. Allí describe “un nuevo y verdadero contrato con derechos pero también con obligaciones”, que debería abarcar no sólo lo social y lo económico sino también lo político y lo institucional.
La ex Presidenta, incluso se dio el gusto de correr por derecha a Macri al acusarlo de duplicar la cantidad de planes sociales que ella dejó al salir de la Rosada: "cuando entregaron el Gobierno había 207 mil y ahora esa cifra supera los 400 mil", aseguró. "Hoy Macri tiene casi medio millón de planes sociales, casi el doble de los que tenía el gobierno de los choriplaneros",disparó irónica.
Mientras tanto, la Casa Rosada no tiene prisa en acelerar la marcha de las conversaciones con la dirigencia. Las prefiere en cuotas. Le interesa más la centralidad del tema y que se prolongue todo lo que se pueda. Aún agitando la polémica, la distracción evita en medio de la campaña que ganen espacio en los medios los males acuciantes de la economía.
En esa dirección, el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, una vez más mostró su cintura. Consiguió las primeras fotos de reuniones: fueron con el gobernador de Chaco, Domingo Peppo, con el de Entre Ríos, Gustavo Bordet, y con el precandidato  Daniel Osvaldo Scioli, que inauguró la ronda de presidenciables. Sergio Massa, por su parte, les envió otra carta, llena de reproches.
La agenda de la convocatoria presidencial –que ya cambió varias veces de forma– se va armando día a día. No hay un cronograma que el oficialismo haya informado. 
El nuevo diseño de la convocatoria, fue pensado en un encuentro de la mesa chica. Se armó en medio de una rosca entre el jefe de Gabinete, Marcos Peña, el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal y el jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta. Los últimos tres, integrantes del ala política, están entre los principales impulsores de la convocatoria, que busca que el presidente retome la iniciativa política y, de fracasar, el plan parece ser dejar a los opositores como los responsables de la crisis económica. “No se puede gobernar sin dialogar. No es un plan de gobierno, ni una plataforma electoral”, insistió Vidal.
Más allá de la CGT, la Iglesia y el resto de los candidatos, el Gobierno le apunta a Cristina. Sumar a los empresarios fue una jugada segura, porque ya apoyaron la iniciativa y pidieron que se los incluya. Entre otros, están convocados el Grupo de los 6, que incluye a la Unión Industrial Argentina (UIA), la Sociedad Rural (SRA), la Bolsa de Comercio, la Cámara de Comercio, la Cámara de la Construcción y la Asociación de Bancos Argentinos (ABA), la CAME y La Asociación Empresaria Argentina (AEA) y la Iglesia.
En materia de sindicalistas, Macri se mostró mucho más selectivo. Convocó a la cúpula de la CGT. A las CTA, en cambio, no las reconoció como interlocutor, como tampoco a las otras corrientes sindicales. Tampoco parecen estar contemplados los movimientos sociales. Desde Barrios de Pie, plantearon que “los movimientos sociales deben ser incorporados al diálogo porque el hambre es el principal problema hoy en la Argentina”.
Con su estrategia dialoguista, el macrismo pasa del tono de beligerancia y confrontación adoptado en las últimas semanas, a un perfil pacificador.
Además, uno de los pilares de la iniciativa es colocar a la ex Presidenta en la disyuntiva de acompañar el consenso con Macri para la tribuna política que pide cerrar la grieta, o rechazarlo en nombre del antimacrismo que, entre inflación y tarifazo, suma a diario un adepto más. De una forma u otra, el Gobierno tensa la cuerda, pero en este caso maquillada de diplomacia.
Uno de los puntos que más irrita al kirchnerismo es el quinto, en el que se propone la "creación de empleo a través de una legislación laboral moderna". Para los dirigentes que rodean a CFK, es un nuevo intento del Gobierno por avanzar con una reforma laboral. "¿Cómo vamos a avalar la reforma que no pudieron pasar por el Congreso?", se preguntó un diputado que visita a la ex presidenta con frecuencia.
Otro de los items que provocan escozor es el séptimo, que invita a la "consolidación de un sistema previsional sostenible y equitativo". Desde el peronismo lo ven como una nueva ofensiva para cambiar el régimen previsional.
En respuesta a las acusaciones del oficialismo, en el entorno de Cristina comentaron  un poco en serio y un poco en broma, que el único punto que estarían dispuestos a firmar es el que promete el cumplimiento de las "obligaciones" con los "acreedores" externos.
“Estos 10 puntos no son un plan de gobierno, ni una propuesta electoral, ni un contrato de adhesión. Son una invitación para que podamos despejar algunos temas esenciales de nuestras discusiones. Confío en que desde la madurez democrática podremos dar una muestra de acuerdo que nos permita darle mayor tranquilidad a los argentinos”, agregó el Presidente.  
Lo cierto es que más allá de que la convocatoria pueda llegar a buen puerto, la dirigencia política mordió el anzuelo y la Casa Rosada logró oxígeno político para retomar el control de la agenda pública y despejar los ruidos del vacío de poder que se habían percibido hace días en medio de la campaña. 
Con el paso de los días, se verá si el acuerdo de 10 puntos que propone el Gobierno es solo para recuperar algo de la iniciativa política perdida en manos de las malas noticias económicas. Hay quienes olfatean una maniobra, en simultáneo, para confundir a la oposición en un tramo clave del cronograma electoral. Otros en cambio, le apuntan a una toma de conciencia cabal sobre la gravedad de la crisis. Si así fuera, el Gobierno no podrá ignorar que las posibilidades de consumar aquel acuerdo serían muy escasas en medio de una campaña decisiva como esta, que tiene las características de una batalla llena de suspenso y con jugadores clave que aún no han salido a la cancha.
 
*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Su correo electrónicoesjorgejoury@gmail.com. Para consultar su blogs, recurrir al sitio: Jorge Joury De Tapas.
 
 
 

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