SOCIEDAD | 7 May
¿Buscaban que se muriera en el quirófano?: médicos de Ipensa declararon que no era oportuno operar a Maradona
Esta postura, compartida por otros profesionales del sanatorio Ipensa de La Plata, marca una de las tensiones más fuertes en la octava audiencia del debate oral que busca determinar responsabilidades penales. Los jueces Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón escuchan ahora a los testigos que evaluaron al paciente antes de que Leopoldo Luque decidiera el traslado definitivo a la clínica Olivos.
El neurocirujano Guillermo Pablo Burry consideró que "no era el momento oportuno" para someter a Diego Armando Maradona a una intervención quirúrgica cuando se detectó el hematoma subdural a principios de noviembre de 2020. Esta postura, compartida por otros profesionales del sanatorio Ipensa de La Plata, marca una de las tensiones más fuertes en la octava audiencia del debate oral que busca determinar responsabilidades penales. Los jueces Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón escuchan ahora a los testigos que evaluaron al paciente antes de que Leopoldo Luque decidiera el traslado definitivo a la clínica Olivos.
El grupo de especialistas platenses que atendió a Maradona estaba integrado por el clínico Marcos Manuel Correa, el cardiólogo Oscar Alberto Franco, el neurólogo Martín Emiliano Cesarini y el traumatólogo Flavio Tunessi. Estos profesionales realizaron la tomografía computada del 2 de noviembre de 2020, estudio que reveló la lesión craneal pero que, según el criterio de algunos de ellos, no justificaba una cirugía de urgencia dado el estado general del paciente. La discusión técnica en el juicio se centra en si se ignoraron estas recomendaciones para avanzar con una operación que aceleró el proceso de internación domiciliaria.
La necropsia realizada sobre el cuerpo del exfutbolista reveló un deterioro interno que contradice cualquier esquema de cuidado simple. El forense Carlos Mauricio Cassinelli ratificó ante el tribunal que Maradona padecía una "miocardiopatía dilatada" y que su fallecimiento fue producto de un "edema agudo de pulmón secundario a una insuficiencia cardíaca crónica reagudizada". Este diagnóstico ubica al corazón de Diego en el centro de la escena forense, exponiendo un órgano aumentado de tamaño que no podía sostener las funciones vitales básicas.
Los hallazgos de la morgue describieron un organismo colapsado por la acumulación de fluidos en zonas críticas del sistema circulatorio y respiratorio. El cuerpo del ídolo "tenía mucho líquido en los pulmones, abdomen y un corazón agrandado", según la descripción cruda que el forense aportó para dimensionar la gravedad del cuadro. Esta situación clínica exigía un monitoreo constante y herramientas de soporte que, de acuerdo con la instrucción de la causa, no estuvieron presentes en la última etapa de su vida.
El análisis de la vivienda en el barrio San Andrés de Tigre arrojó datos lapidarios sobre la viabilidad de la internación dispuesta por el equipo médico de cabecera. La casa no contaba con la aparatología médica necesaria para atender a un paciente con una insuficiencia cardíaca tan marcada, una falencia que debió haberse determinado antes de su externación de la clínica. El tribunal cruza ahora esta falta de recursos operativos con la detección previa de la patología cardíaca que ya era visible para los médicos que lo trataron semanas antes de su muerte.
Este nuevo debate oral intenta subsanar las irregularidades que llevaron a la nulidad del proceso anterior, marcado por el escándalo del documental "Justicia Divina". Aquel episodio derivó en el apartamiento de la magistrada Julieta Makintach y obligó a retomar todas las audiencias bajo la mirada del Tribunal Oral en lo Criminal N° 7 de San Isidro. Los testimonios de los médicos de La Plata y de los peritos forenses vuelven a ser escuchados para garantizar que la prueba sea valorada sin los vicios procesales del intento fallido previo.
Siiete de los ocho acusados enfrentan cargos por el delito de homicidio simple con dolo eventual, una figura que supone que los profesionales se representaron la posibilidad de la muerte y no hicieron nada para evitarla. En el banquillo se encuentran Leopoldo Luque, Agustina Cosachov, Carlos Díaz, Pedro Di Spagna, Nancy Forlini, Ricardo Almirón y Mariano Perroni. La enfermera Daiana Madrid quedó excluida de este tramo del proceso, ya que su defensa optó por un juicio por jurados que se tramita por una vía independiente.
La línea temporal que reconstruye la fiscalía busca demostrar que el desenlace fatal era previsible desde el momento en que Maradona ingresó a Ipensa por su deterioro anímico y físico. Los testimonios de los especialistas de La Plata resultan determinantes para establecer si existió un plan para ocultar la verdadera gravedad del paciente con el fin de mantener el control sobre su tratamiento. El tribunal deberá definir si las diferencias de criterio médico fueron negligencias aisladas o parte de un abandono sistemático que derivó en el edema agudo final.
El peso de las declaraciones actuales proyecta una sombra sobre la decisión de externar a Diego sin una red de contención hospitalaria adecuada para su miocardiopatía. La fiscalía insiste en que las advertencias sobre el "momento oportuno" de la cirugía fueron el primer eslabón de una cadena de decisiones que terminaron en la casa de Tigre. El proceso judicial entra en su fase más técnica, donde el corazón de Maradona y los papeles firmados en La Plata dictarán la suerte de los ocho imputados.
