POLITICA y POLITICOS | 16 Jun
Mayra se planta: "no habrá gobierno peronista sin Cristina en libertad"
La diputada bonaerense y ex intendenta de Quilmes encabezó la caravana «Quilmes con Cristina» al cumplirse un año de la condena que inhabilitó a la expresidenta para ejercer cargos públicos. La movilización llegó hasta el domicilio de Kirchner y reunió militantes y vecinos del distrito.
Al cumplirse el primer aniversario de la sentencia que dejó a Cristina Fernández de Kirchner fuera de la competencia electoral, el kirchnerismo bonaerense salió a la calle. Mayra Mendoza —diputada provincial en uso de licencia de la intendencia de Quilmes— encabezó una caravana desde el Triángulo de Bernal hasta San José 1111, el domicilio de la expresidenta, en una jornada que combinó movilización política con expresiones culturales y artísticas.
La actividad, bautizada «Quilmes con Cristina», fue una de las tantas que se replicaron este lunes en distintos puntos del Conurbano y del interior bonaerense como respuesta organizada del espacio kirchnerista al aniversario de la condena.
”Sin Cristina no hay salida»
Mendoza no fue tibia en sus definiciones. «Cristina Libre es la única forma de frenar a Milei», sostuvo, y agregó que «no habrá gobierno peronista en Argentina sin Cristina en libertad».
La legisladora también cuestionó de frente la legitimidad del proceso judicial: afirmó que «Cristina es inocente y está cumpliendo una condena ilegal» y denunció que existe una estrategia de proscripción política en su contra.
«Los mejores años que vivimos los argentinos fueron con Néstor y con Cristina. Por eso la quieren presa y proscripta, porque gobernó para la mayoría de los argentinos y para el pueblo trabajador», expresó.
La democracia «alterada» y la mira puesta en 2027
El tono del discurso de Mendoza fue deliberadamente político y con proyección electoral. Afirmó que «está completamente alterada nuestra democracia cuando la principal líder opositora y dos veces presidenta está presa ilegítimamente», y sostuvo que la causa judicial tuvo como objetivo impedir su participación política.
La lectura de fondo no es difícil de hacer: con el peronismo bonaerense empezando a trazar sus movimientos de cara a las legislativas de octubre y al horizonte 2027, la figura de Cristina sigue siendo el eje de tensión interno más sensible. Qué lugar ocupe —o pueda ocupar— la expresidenta en el tablero electoral condiciona todas las estrategias del espacio, desde las alianzas hasta las candidaturas.
En ese contexto, que una dirigente de la talla de Mendoza salga a decir públicamente que sin Cristina no hay peronismo en el gobierno no es solo un gesto de lealtad: es una apuesta táctica sobre cómo se está ordenando el campo kirchnerista en la provincia.
Las movilizaciones de este lunes, que se repitieron en varias ciudades del Conurbano y en el interior de la Provincia de Buenos Aires, confirman que el kirchnerismo mantiene capacidad de movilización territorial a un año de la condena. Si esa energía se traduce en votos en octubre —y bajo qué liderazgo— es la pregunta que hoy no tiene respuesta, pero que empieza a definirse en las calles y en los actos como el de Quilmes.
