lunes 7 de septiembre de 2026 - Edición Nº4730

POLITICA y POLITICOS | 7 Sep

Y un día la gente se despierta: el peronismo ganó la intendencia en el bastión más fuerte del macrismo

Desde 1973 no ganaba en Marcos Juárez, la ciudad cordobesa considerada kilómetro cero del PRO.


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El peronismo logró una victoria de enorme peso simbólico en Marcos Juárez, la ciudad cordobesa que durante años fue considerada el "kilómetro cero" de Mauricio Macri y del PROGermán Font ganó y de eso no hay dudas: con poco más del 46% de los votos, cuando ya se había escrutado más del 90% de las mesas. 

Detrás quedó Pedro Dellarossa, ex intendente de la ciudad y una de las figuras vinculadas con aquel ciclo político, con cerca del 20%. En tercer lugar terminó Gerardo Pasquali, con una cifra ubicada entre el 16% y el 17%.

El intendente electo compitió con el sello local Generación MJ, sin usar formalmente la boleta del oficialismo provincial. Cabe destacar que el triunfo se produjo en una elección fragmentada, con siete listas en competencia y sin una disputa nacionalizada entre grandes frentes. 

La participación fue baja: votó cerca del 62% de un padrón de aproximadamente 24.800 personas, por debajo del 69% registrado en 2022. El dato es importante porque la elección se desarrolló en clave local y desdoblada de los comicios provinciales y nacionales, tal como establece la Carta Orgánica municipal. Font asumirá el 10 de diciembre en una ciudad de unos 30 mil habitantes, atravesada por la actividad agroindustrial y la fabricación de maquinaria agrícola.

El lugar donde nació el macrismo ganador

La carga simbólica de Marcos Juárez se remonta allá lejos hace tiempo, en 2014,cuando una experiencia compartida entre el PRO y la UCR se convirtió en el antecedente territorial de la alianza que luego llevaría a Macri a la Presidencia. Allí nació el clima político que instaló el cántico "se siente, se siente, Mauricio Presidente" y que convirtió a la ciudad en una especie de santuario del no peronismo.

Doce años después, ese escenario apareció partido. Dellarossa compitió con un armado propio, Pasquali lo hizo desde un espacio vecinal y el resto de las candidaturas completó una oferta opositora dispersa. El peronismo, con una estructura local y un candidato cercano al gobernador Martín Llaryora, encontró el hueco perfecto para entrar en un territorio que parecía blindado.

El gravísimo error de La Libertad Avanza fue no haber logrado ordenar esa oferta detrás de una candidatura competitiva: el espacio libertario no pudo cerrar un acuerdo con los sectores locales y dejó que el voto opositor llegara dividido a las urnas. En una elección con siete listas, la falta de conducción, estrategia y armado territorial terminó funcionando como una alfombra roja para Font.

 

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